Si es en familia es mejor

Los Reynoso son una familia que, como muchas otras, ante la crisis económica tuvo que encontrar una segunda fuente de ingresos. Así, cada domingo, se acercan a la colectora para vender productos para el hogar hechos a base de cemento y creados íntegramente por ellos.

Por Redacción Pilar a Diario 4 de julio de 2017 - 14:58

La familia Reynoso está compuesta por Eduardo, Lorena y sus cuatro hijos: Guillermina (18), Nicole (16), Milton (9) y Eloy (4). Los seis colaboran para que el negocio familiar que nació hace cuatro años, continúe creciendo y, a pesar de los vaivenes económicos, el padre de la familia asegura que "más allá de lo monetario, me interesa que mis hijos aprendan el sacrificio del trabajo”. De esta manera se acercan cada domingo a la calle Guido y colectora para vender productos para el hogar, hechos íntegramente con sus manos.

Todo empezó hace cinco años cuando los Reynoso finalmente pudieron comprar su primera casa. Pero fueron pasando los meses y el trabajo de Eduardo en la fábrica en la cual aún hoy trabaja, empezó a mermar. "No me alcanzaba para pagar la cuota de la casa ni siquiera haciendo horas extras, por eso me volqué al trabajo en cemento, que siempre me gustó”.

De esta manera nació hace cuatro años un emprendimiento que pudo ser un desahogo para la coyuntura económica que atravesaba la familia pero no una salida laboral firme que le permita a Eduardo dejar su trabajo en la fábrica. Es por esta razón que todos, desde el más chiquito al más grande, aportan su granito de arena para, juntos, poder salir adelante.

"Al que más le gusta es a Milton, y la más grande también lo disfruta. La que reniega un poco es la de 16 pero creo que más allá del tema económico, es importante que ellos entiendan el sacrificio que conllevan las cosas y, aunque quiero que estudien y lleguen a ser profesionales, también quiero que sean personas conscientes ", apunta Eduardo.

Aunque sueña con poder dedicarse únicamente a esto, la inestabilidad económica en la que está inmersa el país, no se lo permiten. "En un momento pensé en dedicarme solo a esto, pero en los últimos dos años las ventas cayeron casi en un 50% y todavía necesito de la estabilidad financiera que me da la empresa en la cual trabajo hace ya diez años”, asume.

A pesar de esto, cada domingo, los seis cargan todas las piezas que forman parte del stock Reynoso y se pasan la tarde sobre la colectora, despertando la curiosidad de automovilistas y transeúntes con sus "cosas lindas para el jardín”.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar