Después de un par de meses ovillando y desovillando
lana y de pasar horas tejiendo, finalmente Katy, Mildred e Hilda tuvieron la
satisfacción de saber que sus bufandas llegaron a destino. Desde un principio
el lugar elegido para la entrega fueron dos escuelas catamarqueñas: la Nº 116 "Nicolás
Ramos”, en Antofalla, y la escuela Nº 167 "Santo Blas Casimiro”, de Ciénaga
Redonda; ambas pertenecientes al departamento de Antofagasta de la Sierra, al
Noroeste de la provincia.
El clima en esta zona es muy frío porque está en
plena cordillera de los Andes, y, además, las escuelas elegidas para destinar
las bufandas se encuentran a 4300 metros sobre el nivel del mar, por lo que en
el invierno el termómetro suele marcar temperaturas bajo cero, que pueden llegar hasta los -20º. Es por esta razón
que los nenes concurren a la escuela de septiembre a mayo, porque fuera de esos
meses padecen mucho el clima.
Así fue que, a través de una iniciativa de la
fundación SIPAS, que fue la que llevó las bufandas, las ancianas
del "Silvio Braschi”, decidieron dar una mano y dedicar su tiempo libre al
tejido, que no sólo es una forma de recreación para ellas sino, sobre todo, la
posibilidad de aportar un granito de arena para que al menos veinte niños, puedan
paliar las crudas temperaturas invernales.
Además, la fundación hizo entrega de 80 cajas con útiles escolares, alimentos, ropa de abrigo, medicamentos y calzado, para demostrar, una vez más, que la solidaridad es parte del gen argentino.