Termina febrero y, por ende, finaliza la temporada "oficial” de vacaciones. Como suele pasar en esta época, nos relajamos y aprovechamos para darnos ciertos gustitos que por ahí en otra etapa del año dejamos de lado.
Termina febrero y, por ende, finaliza la temporada "oficial” de vacaciones. Como suele pasar en esta época, nos relajamos y aprovechamos para darnos ciertos gustitos que por ahí en otra etapa del año dejamos de lado.
Aparte, hay una cosa que es cierta, el verano da para una picadita con amigos o, por qué no, una cerveza y bien sabemos que estas no son las cosas más nutritivas para nuestro cuerpo.
Por esta razón, desde el Hospital Austral proponen una dieta mediterránea como una buena opción para "desintoxicarse” post-vacaciones.
La dieta mediterránea, por los alimentos que la componen, está considerada como "el paradigma” de la dieta sana. Esto es porque está comprobado científicamente que protege al organismo de enfermedades inflamatorias y vasculares.
Suele pasarnos a todos que, los días posteriores al regreso de las vacaciones, nos inunda una sensación de pesadez y malestar por todo lo que ingerimos durante ese lapso de tiempo.
Teniendo en cuenta este panorama, la Lic. Silvia Juárez, nutricionista y coordinadora de la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Austral, señala que "una buena idea para recuperarse tras las vacaciones para deshacerse del exceso de grasa, sodio, alcohol y azúcares refinados, es la dieta mediterránea”
En este sentido, expresó que "este tipo de alimentación es rico en proteínas ideales como las que aportan los pescados, que además contienen grasas ideales como el Omega 3. Y está comprobado que la combinación de alimentos con el aporte de estas grasas, protege al organismo de enfermedades inflamatorias y vasculares”
Además, este tipo de dieta, se compone de vitaminas y minerales provenientes de las frutas y las verduras que aportan agua. Por otra parte, "el aporte de frutas y verduras con sus polifenoles tendría efectos sobre el rendimiento muscular y el envejecimiento y tienen numerosas capacidades antioxidantes”, contó la especialista.
En este caso, siempre es recomendable elegir frutas de estación. Las de verano incluyen: sandía, melón, ciruela o durazno ya que por su alto componente de agua, facilitan la eliminación de impurezas de la piel.
Para finalizar, con las legumbres y los cereales se consigue el aporte de hidratos de carbono y fibras adecuadas y necesarias para el cuerpo, mientras que a través del aceite de oliva recibimos la cuota de ácidos grasos esenciales Omega 6 que nuestro cuerpo no sintetiza pero sí precisa.
Como con todo, es cuestión de acostumbrarse a comer de manera equilibrada y consciente, pensando que nuestro cuerpo es uno solo y hay que cuidarlo para que rinda de la mejor manera.
