Si nos fijamos en el diccionario, vamos a encontrar que
la ansiedad es definida como "una respuesta de anticipación involuntaria del
organismo frente a estímulos que pueden ser internos o externos, que son percibidos
por el individuo como amenazantes y/o peligrosos”
Así, se entiende que la ansiedad puede deberse tanto a
una situación concreta y/o tangible, como a un pensamiento, algo que ronda
únicamente en nuestra cabeza.
Debido al ritmo de vida que llevamos, donde el estrés es
causa común en la mayor parte de la población, cada vez son más las personas
que sufren el llamado "trastorno de ansiedad” que, a grandes rasgos, es cuando
la ansiedad que se siente es tal, que nos impide realizar nuestras tareas.
Entre los síntomas que se pueden percibir se cuentan:
taquicardia, tensión muscular, excesiva preocupación sobre posibles escenarios
futuros y problemas para conciliar el sueño, entre muchos otros.
Ahora bien, esta sintomatología se puede reducir con
algunas técnicas. Eso sí, si la ansiedad resulta limitante a modo tal de frenar
nuestra vida normal, lo conveniente, como siempre, es consultar a un
especialista.
Volviendo a las técnicas o estrategias para calmar la
ansiedad, podemos realizar las siguientes:
1. -
Meditar.
Y si no se tiene el tiempo necesario como para hacerlo o, simplemente, no
sabemos cómo, alcanza con respirar profundamente. Con algo tan sencillo como
respirar lento y profundo, inspirando hasta llenar la panza de aire y exhalando
por la boca suavemente, vamos a lograr tranquilizarnos y, de ese modo, veremos
todo con otro color. ¿Por qué es importante respirar bien? Porque lo que suele
pasar cuando estamos ansiosos es que respiramos demasiado rápido por lo cual,
tomamos mucho aire. Al ingresar a nuestro organismo más oxígeno del que
necesitamos, se origina un estado de hiperventilación, que es la responsable de
los mareos, la taquicardia y demás sensaciones que tenemos al sentirnos
ansiosos.
2. -
Tratar
de encontrar un momento al día para hacer algo que disfrutes. Puede ser leer,
caminar, pintar, o ver tu serie preferida. Pero estar inmerso en una actividad
que te dé placer, va a sacar tu atención de otras cuestiones que por ahí te
están preocupando.
3.-
Intentar
ver lo positivo ante cada situación. La principal generadora de ansiedad, es
nuestra cabeza. Si hacemos lo posible por tratar de dominar los pensamientos
negativos, siendo plenamente conscientes de qué es lo que nos está mortificando
y tratando de ver de qué modo podemos convertir esta situación en positiva,
seguramente nuestros niveles de estrés y ansiedad, disminuyan.
4. -
Expresar
los sentimientos. No quedarnos con las ganas de decir lo que sentimos,
animarnos a contarle a alguien qué nos pasa, qué pensamos y cuáles son nuestros
miedos. Al exteriorizar esto, nuestra tensión emocional se va a reducir.
5. -
Hacer
ejercicio. Incluso salir a caminar media hora por día va a tener repercusiones
positivas, no sólo en nuestra salud física sino, sobre todo, en nuestra salud
mental. Está demostrado que realizar actividad física, afecta directamente el
estado de ánimo y la sensación de bienestar. Esto es porque produce un
incremento en los niveles de noradrenalina y serotonina y, a su vez, estimula
la glándula pituitaria, encargada de la producción de endorfinas. La noradrenalina,
la serotonina y las endorfinas, son hormonas. La primera está relacionada con
el estrés; las dos últimas están íntimamente vinculadas con el humor
Así, con estas cinco técnicas que no requieren más que un
poco de tiempo, vas a poder reducir de manera notoria tus niveles de ansiedad,
haciendo que tu día a día sea no sólo más productivo sino, sobre todo, más
feliz.