Pilar Joven

Sin mapa ni tiempo, pero con Jenny y una guitarra al hombro

Esteban Fiscella (36) es un músico pilarense que a fines de diciembre emprenderá un viaje por Latinoamérica con una única compañera: su camioneta. Con la utopía de llegar a Cuba y la música como guía, todos los caminos están abiertos para él.

Miles y miles de personas sueñan con soltar cualquier tipo de atadura con un único fin, viajar, conocer gente y vivir experiencias increíbles. Pero metidos en la rueda del sistema que va tan rápido y no te deja escapar, no muchos deciden dar el salto y cumplir su sueño. Esteban Fiscella (36) es uno de los que se animó, y el próximo 29 de diciembre, dos días antes de empezar 2018, arranca un viaje que, espera, lo pueda llevar hasta Cuba. Pero lo especial de esta travesía es su compañera, “Jenny”, una combi brasilera año 79, que más que un medio de transporte, es su amiga fiel.

En Pilar, le sobran los amigos. Es que en Esteban, se percibe una energía especial, esa energía de la gente que, no se sabe cómo ni por qué, pero le cae bien a todo el mundo. Músico, fue parte de la banda “El Pedal de la Máquina de Coser de la Abuela Lara no funciona”, más conocida como “El Pedal”. Aunque ahora están en un impasse, la música corre por sus venas, y oficiará de guía en este mítico recorrido que tendrá como destino inicial, Humahuaca (Jujuy), su “lugar en el mundo”.

-Antes del viaje en sí, hablemos de ella. ¿Qué te llevó a ponerle Jenny a la camioneta?

Se llama así por la película Forrest Gump, la novia hippie de Forrest se llamaba así. Viajando a Perú conocí a Tomás, que estaba viajando con la Jenny y apenas la vi me encantó. Ya de vuelta en Buenos Aires, por una de esas casualidades me encontré con que la estaba vendiendo por Mercado Libre y a los dos días ya estaba conmigo. Pensé en cambiarle el nombre, pero una vez un amigo me dijo que a los barcos no se les cambia el nombre porque pierden el alma y, además, Forrest Gump es una de las películas que más me gusta, así que. Y esta camioneta tiene mucha personalidad, Jenny es su nombre.

-¿Hace cuánto te acompaña? Y, ¿qué representa para vos? Porque se nota que tenés una relación muy simbiótica con ella.

Jenny está conmigo desde febrero. Y la verdad es que si la tengo que describir, diría que es una compañera. La realidad es que hoy por hoy las palabras están tan usadas que perdieron su significado, pero ella es eso. Es fiel, a veces me hace renegar como cualquier compañera pero se me pasa enseguida el enojo y ella lo sabe. Es divertida, es alegre. Hace poco estuvimos en Córdoba en un encuentro, y había 60 más pero yo la veía única, que es lo que te puede pasar con una pareja, hay 10 mil personas iguales, pero vos ves a esa persona, y la ves distinta, la ves especial. Eso es Jenny.

-Bueno, además de Jenny, ¿te acompaña alguien?

Parto solo pero  tengo un montón de amigos viajando. Además llevo conmigo la guitarra, el ukelele, el charango, un equipito de música y, para solventar el viaje, voy a vender sahumerios y ropa de mujer. Mi idea es que Jenny funcione como puesto, agarrar la guitarra y cantar a la gorra unos diez temas, y que eso sea el atractivo para que se acerquen al puesto.

-¿Por cuánto tiempo pensás viajar y cuáles son tus destinos?

No marqué una ruta específica porque la idea del viaje fue esa. Al no tener límites del tiempo porque renuncié a los dos laburos (trabajó como preceptor en un colegio y como bibliotecario en Palabras del Alma, de Peruzzotti) no tengo definido cuándo voy a volver. Sé que el 20 de febrero tengo que estar en Humahuaca porque con un amigo, por carnaval vamos a poner un hostel. Y después sí, empezaré a subir hasta llegar a México. Cuba ya sería más que un sueño, una utopía, pero bueno, no creo que lo logre.

-¿Siempre te gustó viajar? ¿Qué fue lo que hizo que ahora decidas hacer este viaje?

Dicen que somos lo que hicieron de nosotros, y yo mamé el amor por viajar de mi tío Coco, que es un hermano de mi vieja al que le encantaba viajar. Laburaba todo el año pero en vacaciones nos cargaba a todos en un Fiat 125 y partíamos.

Cuando pude y tuve tiempo y plata, como a los 18 años, agarré la mochila y me fui al sur, que me gustó mucho. Pero a los 23 años conocí el norte y me voló la peluca. Con respecto a este viaje, me hubiese gustado hacerlo a los 25 pero no lo hice y tampoco reniego de todo lo que viví. Ahora creo que llegó el momento de hacerlo. Sé que dejo muchas cosas por el viaje, por ejemplo a mis amigos, pero ellos saben que lo que voy a hacer es algo que me va a hacer feliz y que me pueden ir a visitar adonde yo esté y yo también visitarlos a ellos. La verdad es que creo que a todos los que viajamos nos pasa que cuando volvemos nos sentimos extraños, pero después te sumergís de nuevo en la rutina y te vas hundiendo un poco en eso, en que tenés que llegar a fin de mes, que tenés que pagar la luz, el gas y el alquiler y con todo eso se va apagando esa extrañeza, pero a mí se me iba apagando cada vez menos.

-¿Y tu gente cómo lo tomó?

Algunos me dijeron que estaba loco, cosa que todos saben. Mi vieja al principio se puso mal, pero lo fue rumiando y ahora está re contenta. Mi hermana me sigue diciendo que estoy loco y bueno, mis mejores amigos me dicen que es el viaje que todos quieren hacer pero no se animan.

-Y a esos que no se animan, ¿qué les dirías?

Les diría que no lo duden. Los miedos y los nervios siempre están. Y esos dogmas de obediencia con los que te educan y vas creciendo te van formando de una manera que después no es que uno no quiera salir de ellos, sino que no puede hacerlo por todos estos miedos que se crean. La realidad es que los meses antes de irte son complicadísimos, te ponés a pensar qué vas a hacer, si vas a necesitar plata, qué pasa si la camioneta te deja tirado. Pero acá uno también tiene miedos: a si le afanan, si va a llegar a fin de mes o si va a llover y la verdad es que vida hay una sola y cuando seas viejo te vas a dar cuenta de todas las cosas que no hiciste por miedo. Yo no me quiero arrepentir cuando sea viejo, pase lo que pase.

Un millón de amigos

-Arrancás un viaje que te va a alejar, aunque sea físicamente, de los tuyos. ¿A quién te gustaría agradecerle?

A mi familia, a mi vieja Teresa que aportó mucho para la Jenny, a los amigos que son un montón, al taller Soul Drivers de los Morales, que son los mecánicos de la Jenny y me están enseñando un montón, además de que son una familia para mí. A la familia Cos, que estuvieron también con las primeras camionetas (antes de Jenny estuvieron Malena y La Ballena) y a los amigos de siempre, a la banda y a Alvarito Checchi que me prestó herramientas.

X Sudamérica con Jenny

Así se llama la página de Facebook que Esteban heredó del dueño anterior de la camioneta, en la cual gente de todo el mundo puede seguir el viaje de Jenny y, también, ofrecerle hospedaje a Esteban o, más bien, una ducha que “es lo que más se necesita”.

$200

Calcula que gastará por día, viajando de esta manera.

 

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Comentarios Libres
  1. grafico
    Alicia Beatriz Pérez | 02/11/2017 | 22:10
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    #2
    grafico
  2. Bravooooo Esteban !!!, vos sabés que muchos que conocés, si tuviéramos menos años, te acompañaríamos con alguna prima de Jenny. Seguro que te va a ir muy bien, te lo merecés. Tus amigos te extrañaremos. Jenny está cada día más linda y completa !!!.
  3. grafico
    normitadehaedo@hotmail.com | 02/11/2017 | 15:46
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    #1
    grafico
  4. VAMOS ESTEBAN, NO HAY COSA MAS LINDA EN LA VIDA QUE HACER QUE NUESTROS SUEÑOS SE CUMPLAN, GRACIAS POR MENCIONAR A TU TÌO, SE PUSO MUY FELIZ YO TAMBIÈN PORQUE PIENSO IGUAL QUE USTEDES, SUERTE Y QUE DIOS TE BENDIGA Y ACOMPAÑE!!!!!!