Testimonio

Los efectos positivos de la Equinoterapia

Silvina Altieri tiene un hijo, Tomás, de 13 años que padece autismo. En 2011 le recomendaron que “Tomi” hiciera Equinoterapia. A partir de los cambios positivos que vio en él, fundó la Asociación Civil Sarino Esperanza.

Por Redacción Pilar a Diario 25 de octubre de 2017 - 09:52

En muchas culturas, los caballos son reconocidos como verdaderas divinidades y esto, dicen los expertos, es por los cambios positivos que pueden generar en las personas. Recién a mediados del siglo XX comenzó a estudiarse la capacidad que tiene este animal para ayudar en la rehabilitación de personas con discapacidades tanto físicas como psíquicas. De esta manera fue que Silvina Altieri conoció la equinoterapia, cuando en 2010 le recomendaron que su hijo Tomás, que ahora tiene 13 años, hiciera este tipo de terapia por su autismo.

"Poco antes de que Tomi empezara, yo arranqué a capacitarme, y cuando vi lo que generaba no solo en los niños, sino en sus familias, pensé que tenía que existir algo así en Pilar, así fue que nació nuestra ONG, Sarino Esperanza, dedicada a la Equinoterapia. Sarino es mi primer caballo, al que rescaté en junio de 2011”, cuenta Silvina.

Los trabajos que se realizan en las sesiones de Equinoterapia, abarcan tanto actividades arriba del caballo, como abajo, y todas ellas estimulan distintas áreas, desde el lenguaje, el trabajo de la autoestima, la exploración, la motricidad fina y gruesa, la integración social y la integración sensorial, entre muchos otros aspectos. "Cuando nosotros nacemos, aprendemos del medio a través de los distintos sentidos, pero también lo hacemos a partir del sistema vestibular y del propioceptivo”,  explica Silvina. "Estar en contacto con los caballos nos da la posibilidad de explorar, y así impulsar el desarrollo psicomotor”.

Otros aspectos que también se trabajan son la seguridad, la confianza en sí mismo, la capacidad de adaptación, la capacidad de superarse, porque la persona que realiza Equinoterapia se siente en igualdad de oportunidades al ver a otros jinetes montar. "Además, los animales no prejuzgan ni discriminan, y los chicos trabajando con ellos sienten libertad. Es muy fuerte lo que genera en ellos, y yo lo vivo todos los días”, asegura Altieri, quien se emocionó en más de una oportunidad al relatar las historias que conoció en cada uno de los chicos que asisten y asistieron a su centro.

Con respecto a la sesión, cada una de ellas dura una hora en total. Debe trabajar un profesional de la salud (psicólogo, psiquiatra, psicomotricista, etc), un instructor ecuestre, que es quien lleva al caballo, y dos laterales (a ambos lados del caballo) que también participan en la sesión, uno por seguridad, y otro que lidera. Lo importante es que siempre la actividad debe estar autorizada por el médico de cabecera del jinete.

En tanto, la altura ideal de los caballos es entre 1.40 y 1.60 y se recomienda usar caballos más bien viejos, de unos 10 años, siempre teniendo en cuenta que la raza ideal es Criollos, pero se pueden utilizar los Mestizos también, siempre teniendo en cuenta que sean mansos.

Polémica

Todavía no hay una ley a nivel nacional que regule esta actividad, aunque ya se llevó a cabo el segundo Foro Nacional, y se determinó que se la llamará Intervenciones Asistidas con Animales (IACA). La importancia de lograr una regulación a nivel nacional, tiene que ver con que las obras sociales, en la gran mayoría de los casos, no cubren este tipo de terapia, más allá de que se obtienen resultados reales y visibles no solo en personas con discapacidad, sino también en problemáticas como el estrés o la depresión, entre otras patologías.

De cualquier modo, hay muchos centros funcionando en el país, algunos de los cuales cuentan con subvención estatal, ya que suele ser muy caro mantener este tipo de lugares. "Muchos se mantienen por la voluntad de la gente, por sus ganas y lo que luchan para poder continuar, porque los gastos son muchos, desde mantener a un caballo hasta el alquilar un lugar para desarrollar la actividad”, reconoce Silvina, quien en Sarino Esperanza trabaja con distintos profesionales de la salud que son voluntarios.

Sarino Esperanza

Aunque Silvina y su familia viven en Del Viso, hoy por hoy el centro de Equinoterapia está en Escobar. La asociación se creó en julio de 2011 y la actividad comenzó en febrero de 2012 y hasta principios de 2014 funcionó al lado de la casa de Silvina. Luego se mudaron a un Hípico que estaba camino a Estancias de Pilar pero, por razones ajenas a la entidad, a fines de 2016 debieron mudarse.

Para obtener más información, ingresar a la página de Facebook: Equinoterapia Sarino Esperanza.

 

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