Un símbolo del Monarca

Fue Millonario, europeo, tocó fondo y encontró en Real Pilar su lugar en el mundo

La historia de Nicolás Fittaioli, con inferiores en River y paso por España hasta que una grave lesión lo marginó. Regresó en la Escobarense y el ascenso en la D con Real lo volvió a meter en el fútbol.
domingo, 30 de mayo de 2021 · 00:03


Por Walter Cricrí 
w.cricri@pilaradiario.com


Nicolás Fittaioli es uno de los referentes de Real Pilar, desde su llegada para el ascenso desde la Primera D y mantenerse en el plantel del Monarca en la C. El volante está asentado en el equipo de Pilar y en una charla con El Diario repasó una de las muchas historias del frenético mundo futbolero, que va del cielo al infierno en poco tiempo y viceversa. 

“Agradezco ahora estar viviendo de lo que más amo, que es el fútbol”, definió su presente el volante de 26 años que pasó de todo para llegar a su destino actual.

“Fitta” nació en Devoto (CABA) y ahora vive en San Justo. Inició sus pasos en el baby del club del barrio (Allende), a los 4 años y con apenas 9 años su entrenador lo llevó a probarse a River Plate.
Pasó las evaluaciones y se quedó por 10 años en Núñez, con títulos en AFA en Novena y Octava, hasta llegar a la Reserva del Millonario. Fue compañero de Gio Simeone, entre otros, pero sus sueños empezaron a complicarse cuando llegó la hora del primer contrato.

“En el momento de llegar a Reserva me tocó ocupar una posición en la que no había jugado en inferiores, de lateral por derecha. No estaba en ese momento a la altura o capacitado para hacerlo. No me dieron la oportunidad de jugar en mi posición”, recuerda.

“Había muchos jugadores en mi puesto en ese momento, como (Carlos) Carbonero, (Carlos) Sánchez”, apunta sobre el año 2014, antes de la era Gallardo. Viajó con River a una gira por China, Estados Unidos y a mediados de 2014 quedó libre. 

Estuvo un mes en Racing y apareció Villa Dálmine (B Nacional) y decidió ir a buscar su oportunidad a Campana. En el Violeta firmó su primer contrato como profesional.

“No tuve por ahí muchas oportunidades de jugar, pero crecí futbolísticamente. Agarré experiencia con gente grande, de mucho recorrido. Aprendí a manejarme en un plantel profesional”, destaca de su temporada en Campana.

Después llegó un salto al exterior, cuando pasó a Extremadura en 2016 y se quedó 6 meses. Por cuestiones de cupo de extranjero tuvo que regresar y llegaría el momento más difícil de su vida futbolística.

Tocar fondo
Al regreso, en Argentina, con 21 años y mientras entrenaba para conseguir club se rompió los ligamentos cruzados y meniscos de la pierna izquierda jugando un amistoso para Lamadrid.

Era agosto de 2016 y tardó tres meses en poder operarse, ya que no estaba fichado por el club y le costó conseguir el dinero para la intervención. “Perdí un año y medio sin jugar”, apuntó. En medio de todo esto, se enteró que iba a ser padre. “Tuve que empezar a trabajar, no me quedó otra opción. Estaba operado, sin club y tenía una responsabilidad grande con la llegada de un hijo”, describió.

“En dos años pasé de estar a un paso de la Primera de River a no tener club y salir a trabajar. Es lo que aprendí que tiene el fútbol”, sentenció. “A veces las circunstancias de la vida te ponen arriba y de repente te mandan abajo. Son cosas que me tocaron pasar, duras”, apunta.

“En ese momento tomé la decisión de no jugar más al fútbol. Cerré una etapa porque sentía que ya no se iba a dar”, afirmó.

El rescate
Flavio Espósito fue clave en recuperar a Nico dentro de las canchas. Un técnico que tuvo en River lo llamó un día y le ofreció jugar el Federal C para La Catedral de Hurlingham, equipo que milita en la Liga Escobarense. Además, le darían un trabajo por la tarde para compensar en lo económico. “Lo hablé con la madre de mi hijo y me apoyó. Hice el esfuerzo y empecé otra vez”, confió.

Estuvo 6 meses en La Catedral y de allí surgió la chance de sumarse al nuevo proyecto de Real Pilar en la Primera D, con Tomás Arrotea como entrenador.

“En ese momento no quería jugar en la D. No estaba convencido”, aseguró. Las trabas pasaban porque trabajaba en pleno centro, vivía en San justo y tenía que entrenar y jugar en Pilar.

“Tenía que hacer un esfuerzo grande. Me pasaba todo el día a las corridas”, graficó y recordó su promesa: “Si ascendemos sigo jugando y si no dejo acá. Y se dio así”, completó la anécdota.

“Estaba convencido con los chicos de ese plantel que teníamos que salir adelante. Las circunstancias de la vida nos pusieron ahí. No éramos jugadores de la D y podíamos llevar al club a hacer historia. Teníamos la ambición y todos entendíamos que era el torneo que necesitábamos para seguir dentro del fútbol”, resaltó.

“Si no hubiésemos ascendido, hoy no estaría jugando al fútbol”, reafirma el volante del Monarca que es junto a Diego Crego de los que más presencias tiene en la Primera de Real.

 

 

Del Call Center al Fortín
Uno de los partidos que marcaron la joven historia de Real Pilar fue la victoria sobre Vélez Sarsfield por 1-0 en la Copa Argentina en marzo de 2019. Ese día, justamente fue una muestra de la vida de Nicolás Fittaioli en esa época.

Se levantó a las 5 de la mañana para ir al Call Center, lo pasó a buscar el micro de Real y fue a enfrentar a los profesionales del Fortín. “Mientras trabaja pensaba en cómo estaban descansando los jugadores de Vélez. Son los esfuerzos que uno tuvo que hacer para poder jugar al fútbol”, señaló Fittaioli.

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