El 8 de enero peleará en Mar del Plata

“El boxeo es mi vida”

Yamil Peralta resaltó el valor que tiene el deporte en el día a día. “Hace 16 años que escribo mi vida como boxeador”, expresó. Y describió como “emocionante” volver pelear con público.
viernes, 19 de noviembre de 2021 · 07:45

“El boxeo es mi vida.” Con esa frase, Yamil Peralta resume las conquistas que encontró en la categoría Cruceros. Aunque para llegar a ser campeón argentino, latino y sudamericano del Consejo Mundial (CMB) tuvo que caerse y levantarse varias veces. “Sé que dejé muchas cosas de lado, pero prioricé lo que más me gusta”, resaltó.

“Hace 16 años que escribo mi vida como boxeador. Empecé de muy chico, siempre me interesó. Mi tío es amigo de Raúl Balbi, excampeón del mundo, y me llevó al gimnasio. Ahí arrancó todo”, recordó el púgil de Del Viso sobre sus inicios.

“En ese momento vivía en José C. Paz y entrenaba en Caseros. Pero fue una etapa muy linda”, memorizó. “Desde chico veía las peleas por la tele y soñaba con ganar cinturones. Siempre fui peleador, con mis hermanos veíamos los dibujitos de Dragon Ball y terminábamos peleándonos. Después mi mamá nos castigaba, por eso a ello nunca le gustó que fuera boxeador”, recordaba.

Las primeras imágenes que recuerda de boxeo son las peleas de Locomotora Castro, uno de sus máximos referentes, como también a Carlos Monzón. Pero para Yamil, Muhammad Ali (Cassius Clay) fue un “adelantado”.

Paso por la selección
Después llegó el momento de forjarse como boxeador integrando la selección argentina de boxeo amateur. Mientras daba sus primeros pasos en la Liga AIBA a los 20 años se ganó un lugar para disputar sus primeros Juegos Olímpicos en Londres 2012. “Eso me sorprendió muchísimo. Era muy nuevo, me llevaron para ganar experiencia. Quedé muy cerca de llegar a la pelea por la medalla de bronce, pero me robaron contra el búlgaro”, recordaba todavía enojado Peralta, en el programa Aire de Sábado (FM Plaza 92.1).

Después llegaría Río de Janeiro 2016 y finalmente la frustración de no poder ir a su tercer juego olímpico (Japón 2020) porque no dejaron entrar a los profesionales. “Pero si pasó fue por algo. Por ahí no era el momento y como siempre digo: ‘Las puertas se abren en el momento indicado.’ Y así pasó. Hoy tengo tres cinturones”, subrayó.

Actualmente la camada que Peralta compartió en la Selección sobresalen Braian Castaño, Fernando Martínez, Leandro Bland, Alberto Melian. “De a poco, todos fuimos concretando los sueños de los que hablábamos cuando éramos adolescentes. Hoy cada uno está haciendo su camino, su carrera”, contó.

Peralta no baja la guardia y todos los días mantiene su nivel de entrenamiento. Por supuesto que estos se intensifican cuando está próxima una defensa de algunas de sus coronas.

“Mi día comienza bien temprano. A los 5 me levantó y voy a trabajar (Transur). Después vuelvo a casa, agarró el bolso y me voy al gimnasio para mantener la rutina”, contó. “Pero esta semana la tomamos de descanso, después de haber peleado por el título latino en Pilar”, agregó, además de agradecer a la empresa por darle la oportunidad de seguir entrenando.

“Cuando estuvimos en cuarentena y no podía ir al gimnasio, me lo armé en el jardín de mi casa. Colgué la bolsa en un árbol y con cemento me hice las pesas”, recordó su método casero de entrenamiento.

Su estilo
Arriba del ring, Yamil fue construyendo su estilo de boxeador. Por combatir dentro del amateurismo con la Selección logró un estilo “prolijo”, pero cuando se convirtió en profesional la historia cambió. “Fui puliendo lo que había aprendido en la Selección porque los golpes no son iguales que el amateurismo, los golpes duelen”, señaló.

Hoy bajo la tutela de Luis Ríos, Peralta volverá al ruedo buscando la mejor puesta a punto para el 8 de enero, cuando se presente en una nueva velada en el Casino de Mar del Plata. “Es una pelea más que suma. Todo es experiencia y los 12 rounds vendrán muy bien para llegar algún día a pelear por el título del mundo”, subrayó. 

 

En casa
Yamil Peralta afirmó que fue un momento inolvidable pelear en Pilar y con público. “Es algo diferente, tenés otra energía, otra emoción porque querés dar todo y más sabiendo que está tu familia, tus amigos.”

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