Soledad Molina ya está en casa y una multitud la estaba esperando para celebrar y saludar la extraordinaria actuación que tuvo en el Mundial de Taekwondo de Australia que se desarrolló el fin de semana pasado.
La dueña del mundo del taekwondo volvió a sus raíces y la esperaba todo el barrio. Familiares, amigos, compañeros y vecinos se unieron en el abrazo que quería darle todo Pilar a una representante de lujo.
Un pasacalle colgando del techo de su casa, banderas, mensajes en cartulinas y afiches, además de remeras especiales de su familia más cercana felicitándola por su actuación.
Las emociones fueron fuertes para la pilarense que se reencontró con los suyos el viernes por la noche.
“El recibimiento no me lo esperaba, fue algo único e inexplicable estoy muy agradecida con todos los que vinieron a recibirme y obviamente a mi familia. Me saludo muchísima gente, recibí muchos mensajes de apoyo, de fuerza, y de que no baje los brazos”, le expresó Sole.
Molina fue una de las estrellas de la Copa del Mundo al conseguir 3 doradas sobre cuatro competencias en las que se presentó. La pupila de Marcelo Aciar se quedó con el oro en Lucha Individual y por equipos con Argentina.
El talento de Sole se combinó con una selección albiceleste que tuvo enormes actuaciones y por eso treparon al podio del Mundial a la bandera nacional.
“Es una sensación única ver la bandera de Argentina en lo más alto del mástil y más en otro país. Te causa muchísima emoción, mucha alegría”, describió emocionada la tricampeona mundial.
“Como taekwondista llegué a los más alto”, resaltó la pilarense.




