“Con una gran mezcla de emociones les cuento que decidí retirarme del básquet. ENORME GRATITUD para mi familia, amigos, compañeros, DTs, staff, aficionados y todos los que fueron parte de mi vida en estos 23 años. Fue un viaje fabuloso que superó cualquier tipo de sueño. ¡GRACIAS!”
Con esta publicación en las redes sociales, Emanuel Ginóbili le contaba al mundo que dejaría de jugar al deporte que lo catapultó a la fama.
Manu será eterno en el corazón de todos los fanáticos del básquet. Su capacidad para romper límites y mantenerse vigente hasta los 40 años en el máximo nivel competitivo como lo es la NBA, lo elevaron a la condición de mítico.
Este enorme deportista tuvo un pequeño paso por Pilar, en la gestación definitiva de la Generación Dorada que ahora se agiganta en la memoria.
En la semana del 4 al 9 de agosto de 2003, la Selección Argentina estuvo alojada en el Hotel Sheraton y entrenó en el gimnasio del Club Sportivo Pilar. Todo era en la previa al Preolímpico que buscaba llegar a los Juegos Olímpicos Atenas 2004, donde Argentina logró por única vez la medalla de oro en básquet.
El plantel que comandaba Rubén Magnano ya era sensación. Venía de ser subcampeón en el Campeonato del Mundo de Indianápolis (Estados Unidos) 2002 y Manu ya tenía su primer anillo NBA con San Antonio Spurs.
Entonces, la concentración en el hotel 5 estrellas era un imán para los fanáticos. Miles de pilarenses y alrededores invadían el hall, el estacionamiento para ver al “ídolo”.



