Se fue una gloria del fútbol pilarense: en las últimas murió Oscar Bravo, Bravito, destacado jugador del Club Atlético que llegó a lucirse en Argentinos Juniors.
Junto a Calavera Peralta, Yuli Ponce de León o Jorge Villalba, el suyo hizo grande al fútbol local de las décadas de 1950 y 1960. Eran épocas en las que el Rancho jugaba en la Primera D (lo haría hasta 1980), pero curiosamente no estaba nutrido en su mayoría por jugadores pilarenses, por eso Bravo y otros locales eran los preferidos del público.
Bravo debutó en la Primera de Atlético a los 17 años, cuando en la formación inicial solo había otros dos pilarenses: Lito Peón y Cacho Walter. A mediados de la década de 1960, una disposición de la AFA hizo que los clubes de la categoría no pudieran utilizar más de 4 jugadores mayores de 21 años entre los convocados, lo que provocó un éxodo. Así es como Bravo emigró nada menos que a Argentinos Juniors.
Sin embargo, con el Bicho de La Paternal hubo una historia previa: estuvo a punto de ser fichado 5 años antes, pero una sanción por una supuesta agresión a un árbitro hizo caer el pase. Sin embargo, tuvo revancha.
“Cuando cumplís y te portás bien, la gente te lo reconoce. Gracias al fútbol tengo amigos en todas partes”, recordaba hace varios años en una entrevista con El Diario.
Sus vivencias en la vieja cancha de Atlético siempre estaban en su memoria: “Iba muchísima gente. En mis tiempos éramos pocos los de Pilar. La gente nos acompañaba y para nosotros era todo un desafío.”
Sus restos fueron velados ayer, en la cochería Ponce de León, y eran trasladados esta mañana al cementerio Parque Recoleta.




