Real Pilar no pudo tener la fiesta completa de su primer año de vida. Como local, empató sin goles ante Liniers, en el choque de la 18ª fecha de la Primera D.
El Monarca si bien sigue con la ‘sequía’ de no poder convertir, al menos cortó la racha de derrotas y sumó su primer punto en el año, que lo mantiene en el fondo de las posiciones con 15 puntos y último en los promedios (desafiliación).
El desarrollo del partido, que se jugó bajó un sol intenso y una temperatura que superaba los 38 grados de sensación térmica, fue agotador para los jugadores y los amantes del fútbol.
El conjunto dirigido por Rodolfo Depaoli sigue siendo víctima de la falta de eficacia, como si los goles estuvieran llevando a cabo una medida de fuerza por tiempo indeterminado, ya hace más de 4 partidos que no aparecen.
En los primeros 35 minutos, todo fue para la Topadora, que manejó la pelota a gusto y piacere, pero no supo aprovechar su mejor momento en el juego. Lo más peligroso de la primera parte la tuvo la visita, cuando Miguel Almada salvó en la línea una mala definición de Alan González. Es que la última línea se equivocó feo, tiró el off-side, le salió mal y casi lo paga caro.
En el final de la etapa inicial, Real pareció despertarse y logró tener algunas llegadas. Una con Dylan Glaby que la desperdició rematando por encima del travesaño y luego la gran polémica de la tarde: ¿Fue penal? David Vidal tocó dentro del área a Kevin González, pero el árbitro Jonathan De Oto interpretó que había simulado y lo amonestó. Y esa tarjeta iba a pesar en el complemento.
En los 45’ finales, Real intentó hacerse dueño del balón, pero nada cambió en el transcurso del encuentro, salvo la expulsión de Kevin González, al derribar al habilidoso Nazareno Hvala.
En el final y con un hombre menos, el Monarca pudo ganarlo en una jugada confusa, en la que tras el error de Federico Potarski, Maximiliano Becerra quedó mano a mano con el arquero Héctor Cabrera; el mediocampista definió muy débil lo que permitió al propio defensor rehacerse y rechazar dentro del área chica cuando la pelota iba mansa al fondo del arco.
Así se fue un partido para el olvido, aunque matemáticamente haya sido el primer punto cosechado por el Monarca en la era Depaoli. Ahora le tocará viajar a Rosario para jugar este sábado, a las 17, ante Argentino, buscando ese triunfo que tanto necesita.




