Presidente Derqui se quedó con un dramático desenlace y le brindó su primera alegría a su gente en la División Bonaerense del Torneo Federal de básquet.
Pero para desatar el festejo y largar el desahogo hubo que sufrir 45 minutos de un encuentro a pura adrenalina, cambiante y sin conocer el destino final hasta el último segundo.
El Rojinegro le quitó el invicto a Zárate Basket con un 69-67 en tiempo suplementario, después de estar a punto de perderlo, de ganarlo y no poder cerrarlo en varias oportunidades.
El cierre de los 40’ reglamentarios fue increíble. Derqui se adelantaba 58-54 y disponía de varias oportunidades de sentenciarlo desde la línea de libres. Sin embargo, falló 4 de 6 intentos y le abrió las puertas al empate zarateño.
Facundo Pascolatt, una pesadilla de encuentros pasados, lo dejaba a un doble a Zárate. En el último ataque de la visita, con el Rojinegro teniendo faltas para dar, dejaron jugar el uno contra uno de Actis que anotó y recibió falta.
El juego quedaba 60-60 a 2 segundos de la chicharra final y el pivote de Zárate tenía un tiro libre para pasar al frente. Lo falló y le volvió el alma al cuerpo a los derquinos.
En la prórroga, Zárate se adelantó con dos libres y respondió Maxi Gutiérrez (la gran figura de la noche) con una bomba fundamental para volver a poner al frente al local.
Leo Peralta con un gancho y un par de libres de Baquero devolvían la tranquilidad a Presidente (68-64).
Pero, siempre hay un pero para sufrir en la calle Dorrego. Una buena defensa le daba prácticamente la victoria a los Rojinegros, sin embargo, se apuró en meter una contra Peralta, la robó Zárate y a la carrera metió un triple López para aplacar la euforia derquina.
La visita cortó con falta quedando 1,9 segundos. Peralta metió el primero y tiró a fallar el segundo para que corriera el reloj. Pero los árbitros interpretaron una invasión de Gutiérrez en el rebote y le dieron una oportunidad más a Zárate. Facundo Madoz intentó un triple de larga distancia que tenía buena parábola, pero fue desviado. Recién ahí, los corazones rojinegros volvieron a latir y desataron el festejo en la calle Dorrego.




