Terminó el Rally Dakar. Pasó otra edición sudamericana de la carrera que cobró fama uniendo París con la capital de Senegal y que llegó a estos pagos en 2009. Casi nueve mil kilómetros de carrera para atravesar parte de Paraguay, Argentina y Bolivia por caminos de tierra y piedra, cruzando desiertos, montañas, ríos y soportando condiciones climáticas extremas.
La dificultad técnica es uno de los aspectos más visibles del Dakar. Pero hay más. Detrás de la competencia, se generan anécdotas, historias mínimas del día a día de una caravana que recorre el continente y que hacen de esta prueba un evento tan particular.
Una foto con el presidente de Bolivia, Evo Morales; una postal de un casamiento en plena carrera y hasta el registro de un embotellamiento en medio del desierto fueron algunos de los momentos que le dieron vida a la cruzada de Roberto Naivirt.
El piloto de Del Viso abandonó en la 10ª Etapa, a poco del final, pero en su recorrido cultivó un sinfín de historias que se agregarán al anecdotario del Dakar. La más llamativa se produjo en Bolivia. Una pareja de novios que acaba de casarse se acercó a la ruta por donde transitaba la competencia. Naivirt los divisó entre el público y detuvo el andar de la Toyota Hilux 379. Posó junto a la pareja y fue aplaudido por la multitud que asistía al paso de las máquinas. "El día que se bajó del vehículo nos robó el corazón. Estamos agradecidos a Roberto y le deseamos una buena carrera. Fue un lindo gesto”, manifestó el novio.
También en Bolivia, Naivirt y su navegante, José Luis Di Palma, posaron junto al presidente Morales, que recibió a los competidores en medio de un marco festivo.
Entre las postales del Panadero da Del Viso, también quedó reflejada parte del trabajo que realizan los mecánicos: el desarme del tren delantero en plena ruta o la exhibición, como si se tratara de un espécimen raro, de una caja de velocidades extraída en tiempo récord.
Recibimiento
Poco después de las 21 del viernes, Roberto Naivirt fue recibido por sus vecinos en Del Viso.