#HechosyPersonajes2016

La reinvención del fútbol doméstico

Caza y Pesca pasó de pelear por la permanencia a consagrarse campeón. Protagonizó un cambio de estilo profundo, síntoma de un torneo cada vez más exigente y vistoso.

Por Redacción Pilar a Diario 1 de enero de 2017 - 00:00

Por Fernando Morales

 

La mística ya no gana campeonatos. El calor de una hinchada y la historia de un club, tampoco. Hace rato que la Liga Escobarense demanda conductas propias del fútbol profesional y el protagonismo queda reservado para aquellos equipos que cumplen con una serie de requisitos cada vez más exigentes: más horas de entrenamiento, preparación física, jugadores de jerarquía, un plantel con recambio, entrenadores detallistas, compromiso dirigencial y profesionales idóneos. La guapeza como virtud es cosa del pasado en el certamen local. Se puede ganar un partido con oficio, a lo sumo, pero no un campeonato. Y el ejemplo más reciente de esta transformación es Caza y Pesca.

El equipo de Don Torcuato se consagró campeón de la División A dos fechas antes de la finalización del campeonato. Prevaleció sobre Sportivo Pilar, Presidente Derqui, Náutico Hacoaj y Monterrey, los otros grandes candidatos que tuvo la temporada 2016. Bajo la conducción de Néstor Luna, el Tricolor dio otra vuelta olímpica, algo que sucede periódicamente desde 2006. Solo que esta vez no fue un embajador doméstico del catenaccioy el pelotazo como se lo acusó en otro momento. El séptimo título fue posible gracias a una transformación y que la pelota esté más tiempo por el piso.

El año pasado Caza y Pesca estuvo al borde del descenso. Se salvó con lo justo en la última fecha. Para 2016 necesitaba un cambio de rumbo y para acentuar la reconstrucción Luna sumó al ex técnico de Deportivo Villa Rosa como colaborador. El sello de Antonio Flores estuvo bien visible a lo largo del campeonato. "Es un mito que Caza y Pesca juega al pelotazo”, soltó el Chileno a mitad de la temporada. Disimulado como chicana a los rivales, la frase del DT campeón de 2011 tenía algo de cierto. Al final, el decano de Don Torcuato necesitó un cambio de 180 grados para recuperar protagonismo en el torneo.

"Es fácil hablar y decir que los árbitros nos ayudan. Que sigan hablando, nosotros trabajamos y ganamos”, manifestó Luna. Con su particular estilo, el presidente de la Escobarense daba cuenta del compromiso de sus dirigidos y del error en que incurrían aquellos rivales que todavía encaran la Liga como una cuestión pasional. "Para ganar hay que trabajar. Hay que matarse entrenando y tener jugadores de jerarquía”, definió.

Caza y Pesca fue el mejor en un campeonato todavía respira amateurismo, pero que año a año demanda mayores cuotas de profesionalismo. En ese camino sentaron precedentes equipos como Pilar FC, Villa Rosa, Atlético, Monterrey, Hacoaj, también Derqui y Malvinas, más recientemente. Este año se sumaron La Catedral y Los Capaces, dos equipos que debutaron con la misma intención: jugar bien al fútbol. El público, agradecido.


Opinión: El otro campeonato

 

Un rápido repaso por la cantidad de clubes y canchas alcanza para constatar el crecimiento de la Liga Escobarense. El máximo torneo del fútbol local vivió una década de evolución sostenida, en la que pasó de ser un campeonato con menos de 10 participantes a este presente con 27 equipos separados en dos divisiones. Creció en cantidad y calidad, porque aumentan los jugadores de buen pie, la exigencia física va en alza y los partidos son cada vez más vistosos.

Eso deriva en torneos competitivos y apasionantes, tanto para los protagonistas como para el público.

No obstante, estos avances no se perciben de igual manera en todos los aspectos del torneo. El espectáculo crece, pero la administración del certamen cayó en los mismos errores que se le criticaron en ediciones anteriores. Este año, incluso, se percibió un retroceso en materia de comunicación. Errores groseros en la redacción de los boletines o falta de información clave (tabla de posiciones, explicaciones en quita de puntos, etc.) fueron algunos de los desaciertos que tiñeron el campeonato con un manto de desprolijidad. Ahora, el desafío para 2017 será ordenar los papeles ante la AFA y el Concejo Federal para que el crecimiento no se perciba únicamente en las canchas.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar