Habituado a hacer las valijas tantas veces como su labor lo requiera, el periodista Diego Gómez es uno de los pilarenses que desembarcó en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en su caso, como parte del equipo de prensa de la Federación Internacional de Tenis.
Mánager de la llamada "zona mixta”, el sector por donde pasan los tenistas después de los partidos para mantener sus intercambios con la prensa, Gómez habló con Materia Prima (FM Plaza 92.1) sobre su experiencia en la gran cita del deporte mundial.
"Es una experiencia única desde lo personal, son los primeros juegos olímpicos”, afirmó, para agregar que "las emociones pesan totalmente, es otra manera de trabajar a la que no estamos acostumbrados”.
En este sentido, explicó que la modalidad implementada para atender a la prensa luego de cada partido "se da solo en los Juegos Olímpicos el hecho de hablar inmediatamente después y evitar dar conferencias de prensa, que quedan solo para partidos muy importantes”.
Radicado en Europa desde hace años y conectado con el universo del tenis desde hace una década, el pilarense es una voz autorizada para referirse a lo que significa para los tenistas una competencia de estas características marcada por el amateurismo, que además no otorga puntaje para el ranking mundial.
"No deja de ser distinto porque los tenistas juegan todas las semanas en competencias de gran nivel y en torneos centenarios que son los grandes objetivos de los jugadores a lo largo del año, pero los Juegos Olímpicos pesan”, aseguró. De todos modos, reconoció que en esta edición "pesó un elemento adicional que fue el Zika (enfermedad transmitida por un mosquito muy propagada en ciertas zonas de Brasil) que aterró a algunos”.
"Las instalaciones donde se quedan los tenistas –continuó- no es algo que están acostumbrados ellos pero ya la Villa Olímpica es algo ajena al tenis, compartir con otros atletas y con estrellas, incluso, mucho más grandes que ellos”.
En lo que a la preparación de la ciudad se refiere, afirmó que "no deja de notarse un espíritu amateur general”, para añadir que "Río se está acomodando”. "No deja de ser caótico -reconoció- pero es un quilombo lindo lo que se vive. Con más de 2.000 atletas es imposible que no haya lío”.
No obstante, destacó la belleza de la ciudad, a la que había visitado durante su infancia. "La ciudad es preciosa, es increíble lo enganchada que está con la naturaleza”, concluyó.
"No deja de ser caótico pero es un quilombo lindo lo que se vive en estos eventos, en general”.