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El Vaticano confirmó la beatificación del empresario argentino Enrique Shaw

El Papa autorizó la beatificación del laico Enrique Shaw tras la curación inexplicable de un nene de 5 años. Detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 19 de diciembre de 2025 - 11:08

El Vaticano anunció oficialmente este jueves que el Papa León XIV firmó el decreto por el que dispone la beatificación del empresario argentino Enrique Shaw -fallecido en 1962- tras años estudio de su vida y sus escritos y la comprobación de que Dios obró un milagro por su intercesión: la curación de un niño de seis años que había sido golpeado en la nuca por un caballo.

Shaw es primer empresario beato del mundo -el peldaño anterior a la santidad- en dos milenios de la Iglesia católica. Fue un hombre nacido en cuna de oro -en el Hotel Ritz de París- que dedicó su vida a defender los derechos de los trabajadores, sin que las empresas dejaran de ser eficientes y perdieran dinero.

Como laico Shaw optó conscientemente por permanecer en el ámbito empresarial y transformar la empresa desde dentro. Además, fue fundador y primer presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), desde donde impulsó con fuerza la Doctrina Social de la Iglesia en el centro del mundo económico argentino. Su mensaje fue claro y, para su tiempo, profundamente contracultural: la fe y la empresa no solo son compatibles, sino que deben integrarse.

Tras conocerse la noticia, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa(ACDE) y la Acción Católica Argentina(ACA), parte actora y coactora respectivamente de la causa de beatificación y canonización, expresaron su " inmensa alegría" por la decisión del Papa León XIV.

En un comunicado conjunto celebraron la autorización para la promulgación del decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión de Shaw y destacaron que el paso dado "abre definitivamente el camino a su beatificación", al tiempo que lo señalaron como un testimonio vigente para el mundo empresarial, social y eclesial de la Argentina.

¿QUIÉN FUE ENRIQUE SHAW?

Siguiendo al Papa Francisco, León XIV presentó el “ejemplo luminoso” del siervo de Dios Enrique Shaw, empresario argentino “que entendió que la industria no era sólo un engranaje productivo ni un medio de acumulación de capital, sino una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas”.

Shaw fue un pionero que unió el mundo de los negocios con la justicia social y desafió los moldes de su época y dejó una huella indeleble en el empresariado argentino.

Miembro de la élite argentina, Enrique Shaw, el menor de dos hermanos, nació en hotel Ritz de París en 1921 y lo anotaron como argentino apenas el barco los devolvió de Europa. Había nacido en “cuna de oro”: era hijo de Alick Shaw y también de Sara Tornquist Altglet. Su padre, se había puesto al hombro el negocio financiero de su familia política y eso lo tendría viajando por el mundo constantemente.

Tras abandonar una prometedora carrera militar, se volcó al mundo empresarial con una mirada profundamente humana. Se casó con Cecilia Bunge, hija del fundador de Pinamar, con quien tuvo nueve hijos. Fue en Cristalería Rigolleau, empresa de su familia, donde comenzó a forjar un modelo de gestión centrado en el respeto y el bienestar de los trabajadores.

Influenciado por la carta encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII y por la Doctrina Social de la Iglesia, Shaw promovió condiciones laborales dignas, impulsó la ley de salario familiar y fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa(ACDE).

En uno de los gestos más recordados de su vida, poco antes de morir a los 41 años, recibió una transfusión de sangre donada por los operarios de la cristalería. “Ahora soy feliz, ya que por mis venas corre sangre obrera”, dijo entonces.

Su causa de canonización fue impulsada por el Papa Francisco, quien lo declaró venerable en 2021. El proceso había comenzado en 1999 y hoy continúa avanzando, con la evaluación de una curación atribuida a su intercesión que no encuentra explicación científica.

“Su liderazgo se distinguió por la transparencia, por la capacidad de escucha y por el empeño para que cada trabajador pudiera sentirse parte de un proyecto compartido”, dijo el Papa.

Entre otras cosas, el argentino siervo de Dios, “promovió salarios justos, impulsó programas de formación, se preocupó por la salud de los obreros y acompañó a sus familias en sus necesidades más concretas. No concebía la rentabilidad como un absoluto, sino como un aspecto importante para sostener una empresa humana, justa y solidaria”.

“Pero la coherencia del Siervo de Dios no se limitó al ejercicio de su profesión. También conoció la incomprensión y la persecución profetizadas por Cristo para los que trabajan por la justicia (cf. Mt 5,10)”.

¿LO SABÍAS?

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