Este 15 de noviembre se conmemorará el Día Mundial sin Alcohol. Se trata de una iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el fin de no solo buscar informar y educar sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol, sino también promover políticas y estrategias para su reducción a nivel mundial. Es de vital importancia fomentar la responsabilidad en el consumo de alcohol, especialmente en los jóvenes.
Al respecto, la OMS implementó el Sistema Mundial de Información sobre el Alcohol y la Salud, con el objetivo de manejar datos referidos a la intensidad y las características del consumo de bebidas alcohólicas, sus consecuencias sanitarias y sociales, así como la implementación de las políticas pertinentes.
El consumo nocivo de alcohol produce tres millones de muertes al año en todo el mundo, lo que representa el 5,3 por ciento del total de todas las defunciones.
El número es mucho más alto cuando se trata del grupo etario compuesto por las personas de entre 20 y 39 años. De acuerdo con la OMS, el 13,5 por ciento del total de estas muertes se atribuyen a la ingesta de alcohol.
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud(OPS) agrega que en América la problemática se acentúa de forma considerable, ya que, en los países de la región, el consumo de alcohol es un 40 por ciento mayor al promedio mundial.
El consumo de alcohol está profundamente arraigado en muchas culturas alrededor del mundo, a menudo asociado con celebraciones, eventos sociales y rituales comunitarios. Sin embargo, la normalización del alcohol como parte del entretenimiento social puede ocultar los riesgos que conllevan su consumo excesivo. Esta normalización cultural puede dificultar la identificación de comportamientos de riesgo, especialmente entre los jóvenes.
En el siglo XX, el alcoholismo comenzó a ser visto no solo como un vicio, sino como una enfermedad que requería atención y tratamiento. Esta perspectiva cambió radicalmente la forma en que las sociedades abordaban el consumo de alcohol, conduciendo a una mayor concienciación sobre sus efectos perjudiciales.
Respecto de los problemas de salud más importantes que trae el alcoholismo, la Asociación Toxicológica Argentina remarca que los “trastornos mentales y comportamentales e importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares” son los principales efectos del consumo excesivo.
Asimismo, la ingesta de alcohol arrastra consecuencias que van más allá de los efectos en el organismo. El daño que genera en la economía personal también es destacable. Por otra parte, un consumo problemático de un individuo deja sus huellas en los seres que lo rodean, sean familiares, amigos e incluso desconocidos.
Un claro ejemplo de esto último se encuentra en la enorme cantidad de accidentes de tránsito causados por conductores alcoholizados.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial realizó un estudio que dio como resultado un dato alarmante: tres de cada 10 conductores jóvenes confiesan haber manejado bajo los efectos de bebidas alcohólicas. Además, señala que la mayor cantidad de víctimas fatales en siniestros de tránsito evitables son jóvenes de entre 15 y 34 años de edad.
En tanto, la Agencia Nacional de Seguridad Vial recalca que conducir bajo los efectos del alcohol tiene los siguientes impactos en el organismo:
- Falsa sensación de seguridad y exceso de confianza, por lo que se pueden tomar malas decisiones como exceder la velocidad
- Afecta la visión, disminuyendo la claridad y la percepción de obstáculos en el camino
- Perdida del equilibrio y control sobre los propios movimientos
- Ralentiza las reacciones y maniobras
El Día Mundial sin Alcohol se presenta entonces como la oportunidad ideal para reflexionar acerca de las consecuencias que el consumo excesivo de esta sustancia tiene en lo personal y también de su alcance colectivo y social.
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Fomentar la responsabilidad en los jóvenes. (deporteysalud.info).
ALGUNAS RECOMENDACIONES A APLICAR:
- Regular la venta y comercialización de bebidas alcohólicas.
- Restringir la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad.
- Promulgar leyes y normas acerca de la conducción de vehículos en estado de ebriedad.
- Aplicar mecanismos tributarios y de fijación de precios para disminuir la demanda de bebidas alcohólicas.
- Incrementar las campañas educativas y de concienciación acerca de los riesgos y consecuencias del consumo de alcohol.
- Brindar alternativas a la población para el acceso a tratamientos asequibles para el tratamiento del alcoholismo.
- Proporcionar tratamiento accesible y asequible a las personas que padecen trastornos por abuso del alcohol.