Córdoba es un destino ideal para escapadas, que enamora por sus atractivos populares y otros más secretos, como los volcanes de Pocho y un circuito de túneles en Traslasierra. Pero, un nuevo atractivo que crece en la provincia es el enoturismo, con un circuito de vitivinicultura local que conocemos como los Caminos del Vino. ¡Es una experiencia imperdible!
CÓRDOBA: un viaje por los Caminos del Vino. ¡Imperdible!
Y es que, según datos publicados por el Observatorio Vitivinícola Nacional y citados por la Agencia Córdoba Turismo, la provincia es el tercer destino de Argentina con mayores visitas turísticas a bodegas y productores artesanales de vino.
La provincia es dueña de una amplia variedad de uvas, añejadas en roble, cuyos vinos de crianza – sauvignon, pinot, malbec e isabella – permiten evocar hierbas, flores, frutas, tabaco y cuero con aires serranos, disfrutando el mágico ritual de catar un vino con impronta única. Una agradable experiencia en nuestros sentidos, para compartir eventualmente o en la vida cotidiana, en momentos con amigos, en la mesa familiar o durante un descanso.
Explorar la ruta del vino en Córdoba es adentrarse en los terruños y conocer los relatos de los productores. Es encontrar las huellas de su historia, caracterizada como un diálogo constante entre la tradición y las técnicas modernas. Es, también, incorporar las sutilezas de su impronta, que varía según las condiciones climáticas y agroecológicas de cada región.
Una travesía de este tipo debe incluir visitas guiadas para conocer las distintas etapas de la producción, el tipo de suelo o el sistema de riego necesarios para lograr la mayor expresión de la fruta. Además, resulta clave caminar diferentes bodegas y explorar sus salas de vinificación para conocer la historia que cada vino tiene para contar. Allí se puede encontrar la variedad Frambua o Isabella, una uva típicamente cordobesa, con perfume y sabor dulce, que se comercializa mucho en el litoral argentino.
- VINOS CON HISTORIA
Córdoba tiene una larga trayectoria en la actividad vitivinícola. Si nos remontamos al siglo XVII, las páginas de la historia nos cuentan que los primeros vinos americanos se produjeron en las estancias de Jesús María y Colonia Caroya.
La Estancia de Jesús María fue construida en en el año 1618 y se encuentra a 4 kilómetros de la Estancia de Colonia Caroya. Ambas fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Esta se transformó en el segundo núcleo productivo de la Compañía de Jesús. Era autosustentable, todo lo que necesitaba para mantenerse, se producía dentro del propio casco de la estancia. Vendía 1.300 litros de vino al año, sin contar la cantidad que se enviaba a la corte de la Corona de España.
El legado jesuita, además de haber dejado una fuerte impronta religiosa y arquitectónica, se caracterizó por la producción de vinos. El vino que se elaboraba en aquel entonces era conocido como Lagrimilla y se utilizaba con fines religiosos, culturales y alimenticios, ya que, en ese momento, esta bebida era una parte común de la dieta en todo el mundo.
De manera artesanal, se prensaban los sarmientos con las uvas en trapiches o se pisaban dentro de recipientes de cuero vacuno, justo antes de hacerlos estacionar en tinajas de barro cocido. Y el fermentado del mosto (el jugo, la piel y las semillas de la uva) era en dos etapas.
En ese contexto histórico, aunque cueste creerlo, se laboró el primer vino argentino. No fue en Mendoza, San Juan o Salta, como pudimos pensarlo, fue en Córdoba. La cultura del del vino se asentó en Córdoba desde entonces, y nunca la dejó. Aunque fue en otras provincias argentinas donde tuvo mayor desarrollo.
La Estancia de Jesús María es hoy un Museo Nacional que conserva las dos puertas de la bodega, una la comunica con el patio y la otra con los cuatro lagares, y algunos toneles antiguos de madera o piletas de cemento, donde se conservaba el producto.
A fines del siglo XIX y principios del XX la actividad vitivinícola se consolidó gracias a la llegada de inmigrantes italianos a la zona, quienes además aportaron sarmientos de vides de su tierra natal, con la intención de continuar con sus costumbres y su cultura en su nuevo hogar.
A comienzos del siglo XX, el Departamento Colón y el corredor Sierras Chicas ya poseían unas 20.000 cepas de vid. No por casualidad, en Colonia Caroya, durante el mes de marzo, se celebran la “Fiesta Provincial de la Vendimia” y la “Fiesta Nacional de la Sagra de la uva”.
La Agencia Córdoba Turismo, junto con los bodegueros y productores, trabajó para realzar la tradición y el prestigio del buen vino cordobés y logró excelentes resultados. En 2009 se creó LA RUTA DEL VINO EN CÓRDOBA que fue incorporada a LOS CAMINOS DEL VINO EN ARGENTINA. Desde entonces, la región vitivinícola mediterránea creció a pasos agigantados y se proyecta como una nueva opción para todo tipo de turista.
La potente producción vitivinícola cordobesa proporciona una amplia gama de buenos vinos de uvas blancas y tintas. Los vinos que más gustan son: el Malbec (clásico argentino), Chardonnay, Pinot Noir, el Merlot. Últimamente, los vinos blancos se han destacado a nivel nacional e internacional.
- ¿CUÁLES SON LAS BODEGAS DEL CAMINO DEL VINO EN CÓRDOBA Y DÓNDE SE ENCUENTRAN?
Córdoba cuenta con 23 establecimientos vitivinícolas, entre bodegas y productores artesanales, que se pueden visitar y recorrer. Entre ellos, destacan La Caroyense, Terra Camiare, Las Cañitas, Noble San Javier y La Matilde; todos, de amplio reconocimiento nacional e internacional.
En cada uno de estos establecimientos, es posible realizar visitas guiadas con degustación. En su mayoría, cuentan con restaurantes y alojamientos de primer nivel, como en el caso de la Bodega Aráoz de Lamadrid. En tanto, algunos producen vinos boutique, es decir de alta calidad y tecnificación, con bajos niveles de producción.
Gracias a tecnologías de última generación, las bodegas cordobesas pudieron alcanzar significativos avances en la calidad de todos sus vinos y, en particular, en vinos de cepas de altura. Cada vez más bodegas y productores artesanales nos invitan a recorrer Córdoba y degustar sus vinos.
Los establecimientos están distribuidos en cinco grandes regiones: Punilla, Norte Cordobés, Sierras Chicas, Calamuchita, Traslasierra.
Mientras que PUNILLA cuenta con productores artesanales como Nébula y Finca La Marta, en el NORTE CORDOBÉS se encuentran las bodegas Jairala Oller y Del Gredal. Las demás regiones se describen a continuación.
LOS CAMINOS DEL VINO EN SIERRAS CHICAS:
En Sierras Chicas están algunas de las bodegas más importantes de Córdoba, como La Caroyense y Terra Camiare. La región cuenta además con los productores artesanales Chacra de Luna, Di Candi y Rosel.
Vale señalar que La Caroyense es uno de los establecimientos pioneros en desarrollar la vitivinicultura en la provincia. Situada en Colonia Caroya, su fachada principal sobresale por su estructura y arquitectura, semejantes a la Iglesia Catedral de la ciudad italiana de Údine.
La Caroyense uno de los establecimientos pioneros en desarrollar la vitivinicultura en Córdoba y concentra el 80% de la producción vitivinícola de la provincia. Fue fundada en 1930 como una cooperativa de pequeños productores, pero al quebrar en el 2000, pasa a manos de nuevos accionistas que no tenían viñedos, pero continúan trabajando con los mismos 34 productores iniciales.
Para conocer su historia, el lugar ofrece visitas guiadas gratuitas durante todo el año. La propuesta incluye una recorrida por sus instalaciones y la posterior degustación de las variedades de vinos que se elaboran íntegramente en la bodega.
Otra estación de amplio reconocimiento en la región es Terra Camiare, también en Colonia Caroya. Con casi 100 años, esta casa nació en 1898 de la mano de los inmigrantes friulanos, quienes trajeron consigo la cultura vitivinícola y gastronómica del norte de Italia.
En 2014 los dueños heredan el negocio a sus hijos, quienes deciden ponerla en venta. Así es como en 2015 pasa a manos de la familia Mizzau, apasionados por el mundo del vino y oriundos de Colonia Caroya.
Los nuevos dueños, vinculados al rubro de agroinsumos, incorporan tecnología en el área industrial y compran más hectáreas de viñedos (hoy tienen 18) donde suman nuevas cepas para cultivar. En 2018 reabrieron al público con un nuevo enólogo y otro enfoque en cuanto a la producción de vinos.
La bodega produce vinos jóvenes y reserva, pero busca diferenciarse por sus métodos de producción: utiliza vasijas ovoides de cemento para hacer la fermentación y crianza de sus etiquetas premium, con uvas 100% cordobesas.
Este proyecto se distingue por crear sus vinos de manera integral, con uvas de diversas zonas productivas. En sus viñedos, se elaboran varietales como malbec, cabernet franc, cabernet sauvignon, chardonnay, torrontés y la regional Isabela, única en el país.
El establecimiento propone recorrer su área productiva a través de visitas guiadas y degustaciones. También, cuenta con un restaurante llamado “Los Socavones”, al igual que una de sus líneas de vinos.
LOS CAMINOS DEL VINO EN CALAMUCHITA
Calamuchita cuenta con las bodegas Las Cañitas, Familia Furfaro, Atos Pampa y Vista Grande, y con los productores artesanales Juana Urbana, Las Acacias, Finca Pu Duam y Río del Medio.
En Las Cañitas, los viajeros podrán recorrer un área de producción con tecnología de primera línea, mientras degustan algunas de las cepas más importantes de la región. Durante el paseo, también tendrán la oportunidad de descubrir sus viñedos, rodeados de gigantes de piedra y bosques de pinos.
La estancia también cuenta con un restaurante que presenta una carta hecha sobre la base de productos regionales y de estación, con ingredientes extraídos de la huerta local. A su vez, en sus menús, se realzan las propiedades de los vinos de la casa.
LOS CAMINOS DEL VINO EN TRASLASIERRA
En Traslasierra, se pueden recorrer las bodegas Noble San Javier, Las Breas, La Matilde, Aráoz de Lamadrid y Viarago, y el productor artesanal San Ramón.
El Valle de Traslasierra resguarda la propuesta de Noble de San Javier, que incluye una hostería con impactantes vistas a los viñedos. Esta bodega abre sus puertas y ofrece sin cargo un servicio de visita guiada. Además, allí, se puede disfrutar de una experiencia única con degustación y picada incluida.
A pocos minutos de San Javier, también se encuentra la Posada Rural La Matilde, que consiste en una comarca biodinámica de 60 hectáreas, construida de manera sustentable. En ella, se conjugan 70 lotes, viñedos propios, huerta orgánica y plantaciones de frutales y aromáticas.
Asimismo, el espacio ofrece opciones de alojamiento y gastronomía. Con productos frescos de su huerta, el restaurante de La Matilde invita a disfrutar de sabores regionales con el toque distintivo de su chef personal.
- RECORRER LOS CAMINOS DEL VINO EN CÓRDOBA
El Camino del Vino Cordobés es una experiencia única e inolvidable para los amantes del buen vino, con alternativas para todos los bolsillos
Una de las formas más sencillas de disfrutar esta ruta es sumarse a las experiencias planificadas por los especialistas de la provincia. Para ello, Córdoba ofrece Wine-tours personalizados a precios que varían según la cantidad de integrantes que tenga cada familia.
DATOS ÚTILES:
www.cordobaturismo.gov.ar
cordobawinetravel@gmail.com
www.destinocordoba.com.ar