Comunicaciones por zoom, distancia, convicción, amor y la firme voluntad de permanecer unidos. Con todos esos ingredientes se gestó la historia de esta familia, que hoy continúa construyéndose en Pilar.
Tienen entre 13 y 2 años y pedían no ser separados. Un matrimonio de Pilar se postuló para adoptarlos y hoy viven su nueva vida en el distrito.
Comunicaciones por zoom, distancia, convicción, amor y la firme voluntad de permanecer unidos. Con todos esos ingredientes se gestó la historia de esta familia, que hoy continúa construyéndose en Pilar.
Los protagonistas son seis hermanos de Misiones, dos nenas y cuatro varones de entre 13 y 2 años, que por circunstancias adversas hace dos años fueron separados de sus padres biológicos, tras una intervención del Ministerio de Desarrollo de dicha provincia. Desde entonces, buscaban ser adoptados por una familia que los recibiera a todos juntos.
El destino quiso que su historia llegara a oídos de Marcos y Stefi, una pareja pilarense que no se encontraba inscripta en ningún registro de adoptantes pero que quedó conmovida con el caso. Después de cumplir con los requisitos que establece la ley para convertirse en los padres de los menores, hoy los ocho disfrutan de una nueva vida en Pilar.
Historia
Fue hace dos años cuando los hermanitos fueron separados de sus progenitores para ser alojados en distintos hogares. Todos menos el más chico, que por entonces tenía dos meses y fue recibido por una familia de acogimiento.
“En la primera entrevista que tengo con ellos, la hermana mayor me preguntó por qué le habíamos sacado al bebé de sus brazos y los separamos cuando ellos querían estar juntos. Yo le prometí esa vez que volverían a reunirse y empezamos las gestiones para que todos fueran a un mismo hogar”, recordó la jueza de Familia 3, Elizabeth Kiczka, en diálogo con el diario Clarín.
Posteriormente, los chicos fueron llevados al Hogar “Norberto Fernando Haase”, en la ciudad de Leandro N. Alem. Desde entonces, el desafío para la magistrada fue cumplir con su promesa y con el deseo de los niños de no ser separados.
A mediados del año pasado se realizó una primera convocatoria pública porque ninguno de los inscriptos en los registros de Aspirantes a la Adopción tenía interés en hacerse cargo de un grupo numeroso de hermanos.
En marzo de este año, tras tomar conocimiento de la convocatoria, la pareja pilarense inició los trámites en Buenos Aires para poder postularse, pero la burocracia no les permitió avanzar.
Poco después, el Juzgado decidió cambiar de estrategia y publicar el número de teléfono para que los interesados se comunicaran directamente. Entre los 270 los que respondieron a la convocatoria se encontraban los pilarenses, que esta vez pusieron el pie en el acelerador para cumplir con los trámites necesarios.
Poco después, se inició el proceso de vinculación a distancia vía zoom. Y como lo expresó la jueza Kiczka, enseguida supo que eran los padres indicados cuando le suplicaron que dejara de entrevistar a otras parejas interesadas “porque ya los sentimos como nuestros hijos”.
“Trabajamos mucho en perfilar a los postulantes y esta pareja no sólo demostró gran interés, sino que además reunía las condiciones: son jóvenes, no tienen hijos y cuentan con los medios para hacer frente a los gastos que implica la adopción de seis hermanos”, afirmó la magistrada.
A su vez, la amplia vivienda de la pareja en Pilar fue otro de los factores determinantes para la decisión de la jueza. “Viven en un lugar con una casa muy amplia, con espacios verdes y sectores de juegos, canchas donde los chicos van a poder practicar deportes”, destacó Kiczka.
Con el avance de las gestiones, Stefi y Marcos viajaron a Misiones para participar de una audiencia presencial y se instalaron en el hogar junto a los chicos durante casi una semana.
Para entonces, los menores ya los llamaban "mamá y papá" y no paraban de preguntarle a la jueza cuándo podían irse con ellos de una vez.
Finalmente, una vez cumplimentados todos los trámites, días atrás los ocho emprendieron el viaje hacia el distrito y hacia su nueva vida. “Una dulce despedida para un feliz comienzo”, rezaba el cartel con el que desde el juzgado despidieron con profunda emoción a los seis hermanitos.
