En medio del brote histórico de dengue que afecta a gran parte del país, el más conocido de los repelentes contra los mosquitos es producido por una empresa multinacional de origen estadounidense: SC Johnson, cuya planta en el país está ubicada en el Parque Industrial Pilar.
No obstante, en los últimos días la firma quedó en el ojo de la polémica debido a la escasez de su repelente Off y las dificultades para conseguirlo en hiperpermercados, supermercados y demás comercios que venden el producto.
Las quejas de los consumidores surgen por el faltante del producto y el precio al que se lo consigue, con una disparidad muy grande entre comercios.
Si bien desde la empresa (que también es fabricante de las marcas Raid y Fuyí) no hacen mención al tema precios, trascendió en las últimas horas que la explicación sobre el desabastecimiento se basa en que, si bien están aumentando la producción, la demanda superó cualquier previsión que se tenía para este momento del año.
Pero lo cierto es que el del precio no es un tema menor: un simple frasco que a principios de año tenía un valor entre $2.500 y $3.000 hoy están costando en algunos comercios, cadenas y sitios como Mercado Libre hasta 10 veces más sin que exista una razón económica que lo amerite.
El principal insumo utilizado por los repelentes de mosquitos es el N,N-dietil-meta-toluamida (DEET). Este compuesto fue creado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1946 para ser utilizado por el ejército nacional. Cuatro años después lo liberaron para uso público. En estos tiempos, como nunca, son necesarios no sólo para mantener a los mosquitos fuera del alcance sino también para resguardar la salud ante una epidemia que todavía está lejos de quedar atrás.