Con motivo del Día Mundial de la Población, la Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Famia (REDIFAM) y la Universidad Austral difundieron un nuevo informe que analiza los cambios demográficos de América Latina. En el caso de Argentina, los datos muestran una sociedad cada vez más envejecida, con niveles de natalidad históricamente bajos y profundas transformaciones en la vida familiar.
Menos nacimientos y más longevidad
De acuerdo con el mencionado informe, Argentina registra una Tasa Global de Fecundidad de 1,4 hijos por mujer, lejos del umbral de reemplazo generacional (2,1). La Tasa Bruta de Natalidad es de 9,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes, también entre las más bajas de la región.
A esto se suma una esperanza de vida de 78 años y una edad mediana de 32,9, lo que confirma la tendencia hacia una población mayoritariamente adulta.
El informe destaca que en el país se ha alcanzado una relación 1:1 entre nacimientos y defunciones, y que la caída más abrupta en los nacimientos comenzó alrededor de 2015, profundizándose después de la pandemia.
Pilar, en la misma línea
En este contexto, Pilar no es la excepción. En contraposición a la tendencia que venía dándose en el distrito desde el boom de los años 90 hasta la pandemia, donde la tasa de natalidad se mantuvo en alza, en los últimos cuatro años los nacimientos en el distrito se encuentran en una curva descendente.
Así lo revelan las estadísticas del Registro Provincial de las Personas, que revelan que desde el 2020 hasta el 2024 se anotaron un 22% menos de recién nacidos en las distintas delegaciones del distrito. En comparación con el 2023, la caída fue del 5,7%. En números absolutos, nacieron 310 bebés menos en 2024 que el período anterior.
De esta manera, en el partido de Pilar durante el año pasado se inscribieron 5.138 nacimientos (2642 mujeres y 2672 varones), ocupando con este número el 5to. lugar del ranking de la Provincia de Buenos Aires detrás de municipios como La Matanza (11.940), La Plata (7.710), Quilmes (5.668) y General Pueyrredón (5290).
Coincidiendo con la pandemia y el éxodo de personas que se instalaron en Pilar escapando del encierro de la ciudad, se inscribieron en las distintas delegaciones del Registro Provincial de las Personas en 2020 un total de 6.601 nacimientos, el número más alto de los últimos cuatro años. Desde entonces, la tendencia se mantuvo a la baja.
Hogares unipersonales en alza y reconfiguración de la familia
En cuanto a la composición de los hogares, el informe de REDIFAM y la Universidad Austral revela que Argentina lidera la región con el mayor porcentaje de hogares unipersonales: 24,6%, seguido por Bolivia y Brasil. En contraste, los hogares nucleares descendieron al 57% del total, y los hogares extendidos se mantienen estables en torno al 17%.
Este fenómeno refleja una profunda transformación en los vínculos familiares, con impacto en el acompañamiento de personas mayores y en la organización del cuidado.
Además, el país se encuentra entre los que no cuentan con datos oficiales unificados a nivel país sobre tasas de divorcio, lo que dificulta el monitoreo de la evolución de las rupturas conyugales y sus efectos sociales.
Envejecimiento acelerado: un llamado a la acción
“Argentina ya no es un país joven, y eso exige decisiones políticas firmes e integrales. Debemos repensar nuestros sistemas de salud, laboral, de previsión social y cuidado familiar para sostener una población cada vez más longeva”, expresó la Dra. Lorena Bolzon, presidenta de REDIFAM y decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. “Argentina ya no es un país joven, y eso exige decisiones políticas firmes e integrales. Debemos repensar nuestros sistemas de salud, laboral, de previsión social y cuidado familiar para sostener una población cada vez más longeva”, expresó la Dra. Lorena Bolzon, presidenta de REDIFAM y decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.
El informe señala que el envejecimiento poblacional no debe abordarse solo como una carga, sino como una oportunidad para reconocer y potenciar el rol activo de las personas mayores en la sociedad. Para ello, se requiere de políticas públicas con enfoque intergeneracional, solidario e intersectorial.