El video se viralizó apenas llegó a las redes. Virginia Mones Ruiz, “Viru”, la mujer del Indio Solari, consuela con caricias y un abrazo apretado a una mujer que, quebrada en llanto, llegó tras una larga fila a la capilla ardiente montada en el microestadio Gatica, de Avellaneda, para despedir al músico.
La destinataria de ese inesperado consuelo es Déborah (42), una vecina de Pilar que acumuló con la despedida de su ídolo otros dolores sin cicatrizar: la muerte de su madre, hace tres años, pero sobre todo, la una amiga y compañera de recitales que acababa de morir.
“Aún no me puedo recuperar de todo lo vivido, aún duelen los huesos, el alma y el corazón, y siempre van a seguir doliendo”, contó Déborah este martes, en una entrevista con Radio con Vos.
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Estaba en el sepelio a una amiga muy querida cuando le avisaron que había muerto el Indio. “Fue como una bomba atómica al corazón”, decribió Déborah.
La vecina contó, como tantos otros, que la música del ídolo fallecido le había ayudado durante años a sanar otros dolores. “Hace tres años, perdí a mi mamá y no me recupero de esa tristeza. Muchas veces, las melodías del Indio me curaron el alma y le dieron paz a mi corazón”, describió.
El abrazo
En el video viralizado en las redes, se escucha cuando Débora pasa frente al féretro y alcanza a decir: “Estaba enterrando a una persona y me enteré”. En ese instante, Virginia se aproxima a ella, le toma el rostro con ambas manos y le dirige unas palabras.
“Respirá y tranquilízate”, se escucha decir entre el ruido. “Estamos junto con vos, por mí, junto a tus compañeros y junto con toda la gente que está organizando, ¿sí?”, le dijo. “Seguí caminando ahora tenés que ser fuerte. Andá tranquila, gritá todo lo que quieras, desahogate”. Y antes de darle un abrazo largo le dijo: “Yo le doy un beso al Indio de tu parte y a tu mamá también”.
“Llegar ahí y que Viru se acerque fue una caricia que sentí como que fuese mi mamá. Vivir cuesta vida, como dijo el Indio”, recuerda ahora Déborah.
“A veces uno piensa cómo seguir, por eso me desbordé en llanto y trsietza. Nunca pensé que ella se me iba a acercar”, contó. “Todavía no caigo. Fue el Indio, fue mi mamá, fue Dios quien me la mandó a ella para calmarme cuando colapsé. Me abrazó como esa mamá que yo perdí”, dijo la joven que lleva tatuada, como marca de esas ausencias, una frase de la canción “To beef or not to beef”, que el Indio grabó junto a “Los Fundamentalistas del aire acondicionado: “Pensando en vos siempre, siempre extrañándote”.