El temporal del pasado domingo 17 de diciembre que afectó en gran medida a Pilar también destrozó a varios caniles de “Angelitos de 4 Patas” matando a cuatro perros de los 39 que viven en el refugio.
El temporal del pasado domingo 17 de diciembre que afectó en gran medida a Pilar también destrozó a varios caniles de “Angelitos de 4 Patas” matando a cuatro perros de los 39 que viven en el refugio.
“Pasadas las 3.30 de la madrugada salí y empecé a contar a los perros y cuando miro que dos árboles habían caído sobre las cuchas encuentro a cuatro perritos ya sin vida”, narró Alfredo Baralla, entre lágrimas, sobre la trágica madrugada que padecieron los caninos. Agregó que al comienzo de la tormenta catorce perros se refugiaron en su departamento escapando del los fuertes vientos que en el distrito superaron los 100 kilómetros por hora.
Sumada a la difícil situación económica del país el fenómeno climatológico dejó al borde de la desaparición al refugio que lleva más de 30 años de actividad proteccionista. Por eso su dueño y creador apela a la solidaridad de los vecinos de Pilar y sus alrededores para reparar los daños causados por el temporal. “Si pueden donar postes, alambrados, chapas de zinc o dinero para la mano de obra, todo será bienvenido para volver a poner en pie al refugio”, explica su fundador.
Aquellos que puedan colaborar con el refugio pueden comunicarse con Alfredo Baralla al teléfono celular 1557569647.
¿Dónde está el refugio?
“Los Angelitos de 4 Patas” se encuentra en Ruta 26 1612, barrio Los Cachorros, a 5 cuadras de Panamericana y Ruta 26.
Alfredo utiliza una camioneta Ford F100 de color rojo con la que se encarga de hacer los rescates y salvó de la muerte a más de uno, como el caso de animales que son sacrificados atándolos a las vías. “Hay que tener bastante estómago para hacer lo que hago yo” se sincera ante El Diario. No caben dudas de que su dedicación hacia los animales hace que los sienta como verdaderos miembros de la familia.
Su fundador busca concientizar sobre lo importante que es la castración en los animales y el involucrarse cuando uno o más están en situación de calle. “Darles comida, una cobija o una casita armada con materiales reciclados, todo ayuda para que estos seres tan nobles e inteligentes puedan pasar sus días lo mejor posible entre tanta indiferencia”, sostiene.
La actividad se mantiene gracias a los fondos de dos alquileres de su propiedad y por la solidaridad de una donante que cada mes aporta 8 bolsas de comida para los canes.
