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El Pesebre de la familia Fornas, una tradición que crece cada año

Es una verdadera obra de arte que este año aumentó su tamaño. Es una representación del nacimiento de Jesús con más de 50 figuras humanas y otro tanto de animales. Mide 5 metros de ancho y 2 metros de altura. Dónde visitarlo.

19 de diciembre de 2025 - 17:01

Mucho más que la imagen de la Sagrada Familia, el Pesebre de la familia Fornas es una verdadera obra de arte, una representación de la vida cotidiana en la época en la que se produjo el nacimiento de Jesús en Belén hace 2025 años.

La escena -que cada año crece de tamaño- alcanza esta vez los 5 metros de ancho por los 2 metros de altura y está montada sobre el frente de la casa de los padres de Marisa, quien desde hace varias décadas tomó la posta de una tradición familiar que lleva 70 años.

Este año, el pesebre cuenta con 50 figuras humanas entre pastores, Reyes Magos, María, José y el Niño Jesús. A esto se le suman unas 50 ovejas, los tres camellos, cerdos y una de las incorporaciones de este año, un gallinero con gallinas, gallos y pollitos.

En los sectores secundarios de la escena aparecen hamacas, tres cascadas, árboles, plantas, flores, cacharros, telas, e incluso negocios de la época como vedulerías, tiendas de venta de tellas y de cacharros. También hay carretas que transportan fardos, escobas y escaleras. Detalles que permiten que el observador pase largos minutos contemplando -y admirando- el artesanal trabajo.

"Tiene mucho detalle, es para mirarlo muy detenidamente, centímetro a centímetro", afirmó Marisa en diálogo con El Diario. "Todas las casas tienen luz así que a partir de la tardecita queda todo iluminado, este año incorporamos artefactos con energía solar, así que a la noche aunque se apague la parte eléctrica queda iluminado", agregó la delvisense, que con orgullo contó que el pesebre fue bendecido por el sacerdote de la Parroquia de Del Viso.

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Historia

Alrededor de un cactus que su abuela plantó cuando ella nació, hace 56 años, cada 8 de diciembre pasa horas armando con devoción cada detalle del súper pesebre que atrae cada vez más curiosos y admiradores. Una tradición familiar que lleva 70 años medio siglo y a la que le dedica mucho más que su tiempo libre.

El belenismo, nombre por el que se conoce su afición, es para Marisa Fornas una pasión que fue creciendo con el tiempo, al igual que la gran escena del nacimiento de Jesús que monta cada víspera de Navidad en el jardín delantero de la casa de sus padres sobre la calle Pizarro, en Del Viso.

La representación que va mucho más allá de la Sagrada Familia, es en realidad, una miniatura de la ciudad de Belén, con sus habitantes, sus casas, sus elementos cotidianos, sus árboles y sus montañas. También hay carretas y cursos de agua con cascadas e iluminación artificial.

El trabajo, que gana metros y nuevas piezas cada año, demanda para Marisa al menos seis meses de preparación. Cada detalle está hecho a mano, con mucho de habilidad pero sobre todo de imaginación.

El Belén está montado a la vista de los transeúntes que llegan de distintas partes del distrito para observarlo. La mejor hora para visitarlo, revela su creadora, es el atardecer, cuando la iluminación natural se fusiona con las luces artificiales colocadas para destacarlo.

Herencia

Con claridad, Marisa puede determinar de dónde proviene su pasión por los pesebres. Fue su abuela materna, Antonia, la que comenzó la tradición hace 70 años, cuando armaba un pequeño pesebre en una librería que tenía junto a su abuelo en el centro de la localidad. Luego, la costumbre se trasladó a su casa y fue continuada por su hija Teresa y por su nieta.

Precisamente, entre sus recuerdos más antiguos está el de aquel nacimiento, mucho más modesto que el actual, en el que la nona “ponía un espejo que simulaba ser un lago y le colocaba patitos arriba”.

A sus 12 años, Marisa comenzó a involucrarse y hace 30 tomó la posta y le imprimió su impronta. Empezó colocándolo en una mesa ubicada en el porche de entrada y luego, por falta de espacio, lo trasladó al jardín.

Eso sí, siempre con la ayuda de sus padres y el apoyo de su marido. Su mamá, de 85 años, es la encargada de tejer las cortinas de las casas y todo retazo que se necesite para darle realismo. Su papá José, más conocido como “Chopo”, es quien domina la iluminación y el armado manual de las carretas.

Entre las piezas más preciadas se encuentran figuras compradas por uno de sus sobrinos en España, donde hay una fuerte tradición belenista. Con el correr de los años fue participando activamente de muchos de los grupos internacionales donde la pasión por los portales, como también se los llama, es compartida.

Aunque en Argentina existe una asociación de belenistas en CABA, no cuenta con una actividad sostenida. Tampoco hay en el país una gran variedad de figuras.

Dónde visitarlo

La obra de arte puede ser visitada en Pizarro 1368, en la localidad de Del Viso, todos los días. La iluminación y los flujos de agua se mantienen encendidos hasta la 1 de la mañana.

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