El 3 de abril de 2002, María de los Ángeles “Marita” Verón salió de su casa en San Miguel de Tucumán con destino a una consulta médica. Nunca llegó. Desde entonces, su desaparición se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de trata de personas en Argentina.
El caso sigue sin resolverse. Mientras se mantiene vigente el reclamo de justicia, luego de haberse consolidado las condenas judiciales, la búsqueda y lucha incansable de su madre, Susana Trimarco, sigue en pie. Su accionar permitió no solo avanzar en la causa judicial, sino también, a través de la Fundación María de los Ángeles, rescatar a numerosas víctimas de redes de trata.
La investigación permitió exponer redes de explotación sexual y derivó en un juicio que culminó en 2014 con condenas de entre 10 y 22 años de prisión para diez acusados por retención y ocultamiento agravado con fines de prostitución, que implica haber captado, trasladado y mantenido a la víctima dentro de un circuito de explotación. Sin embargo, las penas comenzaron a cumplirse recién en 2017, cuando la sentencia quedó firme.
Daniela Milhein y Alejandro González recibieron 18 años por retención y ocultamiento agravado para el ejercicio de la prostitución, mientras que los hermanos José Fernando Gómez y Gonzalo Gómez fueron condenados a 22 años por retención y ocultamiento agravado.
A Domingo Andrada (policía) se le impusieron 17 años como partícipe de retención y ocultamiento; Carlos Alberto Luna fue sentenciado a 17 años como partícipe necesario.
Además, Azucena Márquez recibió 15 años como partícipe necesario y Humberto Derobertis 12 años por el mismo ilícito.
Por su parte, la Justicia dictó 10 años como partícipe necesaria para Paola Gaitán y otros 10 años para Mariana Bustos por conocimiento y participación en el ocultamiento.
El caso Marita Verón tuvo un fuerte impacto social y político. Contribuyó a visibilizar la trata de personas en el país y a impulsar cambios legislativos, como la sanción y reforma de leyes específicas para combatir este delito.
A pesar de los avances, el paradero de Marita Verón aún se desconoce. Su historia permanece como un recordatorio de las deudas pendientes del Estado y de la necesidad de sostener la lucha contra la trata de personas.
¿LO SABÍAS?
¡RECORDEMOS A MARITA VERÓN!