Sin dudas, la japonesa es una de las colectividades más queridas de Pilar y alrededores, luego de su llegada allá por las décadas de 1940 y 1950. Sin embargo, hubo un hecho que enlutó a toda la comunidad: la muerte de nueve personas al comer -por accidente- arroz envenenado.
Arroz mortal: la tragedia que golpeó a la colectividad japonesa
En 1969, nueve personas fallecieron en Tortuguitas tras comer un plato típico. Un envenenamiento por accidente desató la seguidilla de muertes.
Sucedió hace casi 57 años, a principios de mayo de 1969. El lugar fue Tortuguitas, localidad que ese momento se repartía entre Pilar y el viejo Partido de General Sarmiento, con la calle principal como límite divisorio.
Las víctimas tenían entre 65 y 4 años, la mayoría de ellas integrantes de la familia Nishimura, floricultores que sufrieron un golpe irreparable por una grave equivocación.
Tragedia en cadena
La pesadilla comenzó el feriado del 1° de mayo, cuando en la casa de la familia Nishimura se preparó una comida familiar compuesta por platos típicos de la cocina japonesa, abundantes en arroz.
Horas más tarde, varios de los comensales comenzaron a sentirse mal, en especial Fuji, la dueña de casa, de 65 años de edad. El cuadro era tan grave que la mujer falleció, siendo la primera de las víctimas.
En ese momento, nadie pensó que la causa podría estar en la comida. De hecho, horas más tarde, ya en el velatorio, volvieron a servirse platos típicos a los asistentes, con la consecuencia de que entonces se produjo una seguidilla fatal que terminó con otros ocho muertos y casi 30 intoxicados.
Ni lerdo ni perezoso, el medio que de inmediato se hizo eco de la tragedia fue el diario Crónica, que fue informando los hechos casi en tiempo real, al publicar en esa época tres y hasta cuatro ediciones cada jornada.
Así, en las sucesivas tapas de Crónica del 3 de mayo puede leerse “un muerto”, “cuatro muertos” y “seis muertos” a medida que se renovaban las ediciones.
Mientras tanto, el Ministerio de Bienestar Social de la Provincia de Buenos Aires dispuso que la zona sanitaria correspondiente atendiera de inmediato a las víctimas, a fin de trasladarlos a los establecimientos más adecuados para su tratamiento.
Desde el aspecto policial, intervino la policía de Pilar, e incluso en la sede de la comisaría Pilar 1° se instaló el juez Víctor Sassón, perteneciente a los Tribunales de San Isidro, para seguir más de cerca los acontecimientos.
Estremecedor
Fiel a su estilo, Crónica no ahorró en detalles. El 6 de mayo, el diario relataba: “Uno de los funcionarios policiales que llegó a la casaquinta de la familia Nishimura, en Tortuguitas, hizo un relato estremecedor: ‘Fue terrible ver a los chiquitos, que, dominados por el dolor, se revolcaban en medio de violentas convulsiones. Vi algo escalofriante... un espectáculo que no se lo deseo ni al peor de mis enemigos’”.
Por su parte, un vecino declaró al diario: “A mi casa entró gritando la joven Teresa Nishimura, quien se había casado hace sólo unos meses. Vino a pedir que se auxiliara a sus familiares, víctimas de la grave intoxicación ¡Qué muchacha valiente! Hasta perdió uno de los peinetones mientras corría en busca de alguien que ayudara a sus infortunados parientes. Dos horas después, ella también moría... ¡Pobrecita!”.
En total, las víctimas fueron Teresa Nishimura de Tomijasei (30 años); Claudio Nishimura (4); Raúl Nishimura (14); Carlos Nishimura (17); Fuji Nishimura(65); Seiko Nishimura (42); Jorge Alberto Sakae (9); Chikugiro Nishimura y Juan José Ponce, este último un amigo de la familia que había acudido al velatorio de Fuji.
Por su parte, los intoxicados permanecieron internados en el Hospital Municipal de San Miguel, el Hospital de Niños de la Capital Federal, el Hospital Muñiz y Hospital María Ferré.
Causa y despedida
Los investigadores trabajaron en conjunto con la cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, con el objetivo de dar con la causa de los fallecimientos.
Así fue como en las autopsias practicadas a los fallecidos se encontraron restos de “Parathion”, un plaguicida de venta libre y amplia utilización en aquellos tiempos.
En este sentido, se presume que el alimento utilizado para la preparación del plato típico que comieron los japoneses podría haber estado almacenado en un recipiente que anteriormente había contenido el poderoso tóxico, quedando aún restos que se volvieron una trampa mortal.
Las ocho víctimas de la comunidad japonesa (Ponce era vecino de Villa Tesei) fueron sepultadas el 5 de mayo en el cementerio de San Miguel. Según Crónica, “los vecinos de una vasta zona circundante, profundamente conmovidos por la tragedia que destruyó a la familia Nishimura, se volcaron hacia el lugar del drama para acompañar al cortejo fúnebre”.
Y describía: “Montañas de Flores, procedentes de los jardines que la colectividad nipona trabaja en esos lugares, cubrieron prácticamente los féretros. La desesperación de parientes y amigos de las víctimas se puso de relieve en forma incontenible en el velatorio y una multitud acongojada arrojaba también flores al paso del cortejo en todo el trayecto”.
(fuentes: www.pilarunlibrodehistorias.com.ar; archivo diario Crónica)