Chiquitas pero peligrosas: ¿Hay que temerles a las ardillas de Pilar?

martes, 1 de marzo de 2022 · 08:28

Como se informó desde ElDiario en artículos anteriores, el avistamiento de ardillas en la zona núcleo de nuestra ciudad ha crecido considerablemente. Sin embargo, esta especie no es nueva en nuestro territorio -aunque no sea autóctona del mismo- y hoy ahondaremos en algunas características de la especie a tener en cuenta por los pilarenses.

 

¿Cómo se llama?

Callosciurus erythraeus es su nombre científico pero también es llamada “Ardilla de vientre rojo”. Es un mamífero, una ardilla, que en nuestro país se cataloga como categoría 1, es decir, “especie de uso restringido”, según la página oficial de este roedor en argentina.gob.ar

 

¿De dónde viene?

La ardilla de vientre rojo (Callosciurus erythraeus) es una especie originaria del sudeste de Asia que fue introducida con fines ornamentales en el partido de Luján, Provincia de Buenos Aires hace 50 años, logrando establecerse e invadir, amenazando la biodiversidad, la salud, la producción y los servicios.

Este roedor silvestre se expande de manera exponencial de la mano de las personas que la trasladan a nuevos sitios por considerarla atractiva. Así se crean nuevos focos de invasión y se acelera su expansión en ambientes urbanos y rurales de Argentina.

Según estudios del Grupo de Ecología de Mamíferos Introducidos (EMI) de la Universidad Nacional de Luján, la población de esta ardilla supera los 100 mil individuos e "invaden" 2186 kilómetros cuadrados, un área que equivale a diez veces la Ciudad de Buenos Aires. Ya está presente en al menos 15 partidos de la provincia de Buenos Aires, en parques de la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

 

¿Qué daños causa?

Al encontrar condiciones adecuadas para sobrevivir y reproducirse, su abundancia aumenta y genera diferentes tipos de daño, saber:

  • Efectos sobre la salud: al igual que otros roedores silvestres pueden transmitir a las personas parásitos y enfermedades tan graves como la leptospirosis. 
  • Impactos sobre las especies nativas: la presencia de las ardillas exóticas causa impactos negativos sobre la biodiversidad nativa, afectando especies vegetales y actuando como predador o competidor de la fauna silvestre. 
  • Efectos en la producción: la dieta de estas ardillas está basada principalmente en semillas y frutos, muchos de los cuales son producidos para consumo humano (cítricos, nueces, duraznos, higos, kiwis, manzanas y peras). Además, esta especie descorteza árboles favoreciendo que el tronco o las ramas se sequen, se infecten de hongos, o disminuyan la calidad de la madera destinada a la producción forestal.
  • Impactos económicos: rotura de sistemas de riego y cableado. Roen mangueras, cables de electricidad, TV y telefonía y transformadores eléctricos.

 

¿Qué hacer frente a esta situación?

En reiteradas oportunidades, Graciela Capodoglio, referente de la Reserva Natural de Pilar, nos ha dicho en exclusiva a ElDiario que la protección de ciertas especies como los carpinchos y lagartos overos era crucial para la supervivencia de estas. Sin embargo, la situación cambia cuando los animales de los que hablamos no son inofensivos -como podría ser el caso de lagartos y carpinchos- y tampoco son autóctonos.

En este caso particular, desde la reserva tampoco recomiendan entrar en pánico y amenazar a los animales, es decir, no atacar, acorralar o intentar dañar a las ardillas, pero sí desalentar su reproducción en un mediano-largo plazo. Para esto, es conveniente no tenerlas de mascotas, no alimentarlas y ahuyentarlas con la mayor dignidad que la naturaleza nos demanda (del mismo modo que se hace con otras plagas como ratones o palomas).


 

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