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Aniversario

Pastas en familia: los 35 años de La Genovesa, un clásico de Pilar

Fundado en febrero de 1987, el local mantiene su vigencia a base de buena atención y calidad. “Siempre quisimos hacer algo bueno para Pilar, porque nos dio todo”, expresa Pedro Cruz, su fundador.
Por Redacción Pilar a Diario 18 de febrero de 2022 - 17:34

por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Desde que terminó la escuela Primaria, hace ya más de 50 años, Pedro Cruz tuvo dos certezas: iba a empezar trabajar y, cuando pudiera, instalaría su propia fábrica de pastas.

A base de esfuerzo, ambas metas se cumplieron con creces, sobre todo a partir de la fundación de La Genovesa, local que hoy es uno de los emblemáticos del centro de Pilar, gracias a sus 35 años de trayectoria cumplidos esta semana.

Fue un 14 de febrero de 1987 cuando Pedro y su esposa, Cristina Bianchi, abrieron el local de Víctor Vergani al 500, donde funcionó hasta mediados de 2019 cuando se concretó el viejo anhelo de un edificio propio, en la esquina de Tucumán y Juan Manuel de Rosas.

“Soy de Tortuguitas y empecé a venir a Pilar desde los 17 años, cuando me puse de novio con mi esposa”, recordó Pedro en diálogo con El Diario. “Con el tiempo puse una fábrica de pastas en Haedo, donde estuve 11 años, pero cuando se hizo el acceso oeste rompieron toda la zona y nos mudamos para Pilar”.

Ambos eligieron ese espacio de la calle Vergani, “recuerdo que nos atendió muy bien Lucas Sordo y ahí arrancamos, muy de abajo, prácticamente de la nada. Todo fue trabajar y trabajar”.

Herencia

De empleos, Cruz sabe bastante… “Yo empecé a trabajar en una fábrica de pastas cuando tenía 12 o 13 años. Yo era chico pero ya tenía la decisión de trabajar, mi hermana se había casado con un fabricante de pastas y yo iba viernes, sábados y domingos a barrer, limpiar y aprender. En mi vida hice de todo: trabajé en fábricas, fui mecánico, pero mi idea era juntar un manguito para poder poner mi propia fábrica de pastas”.

Sin que sea un reclamo, el comerciante observa que “hoy los chicos tienen otra mentalidad y lo acepto, antes la cultura era trabajar. Hoy terminan la facultad y se toman un año sabático”.

La familia creció entre máquinas y harina. El hijo mayor, Federico, es médico cardiólogo pero cada tanto pasa a ayudar. Su hija Agostina es licenciada en Marketing pero está muy involucrada en el negocio, incluso dándole el toque de presencia en las redes sociales, algo fundamental en la actualidad. “Los dos crecieron en la fábrica, el oficio lo tienen”, afirma Pedro.

Algo similar ocurre con la clientela, luego de 35 años de vigencia: “Tengo la alegría de que muchos chicos que venían de la mano de sus padres, hoy vienen con sus propios hijos a comprar. Recuerdo me pedían ñoquis para ir comiéndose crudos por el camino (risas)”.

De calidad

Un paso adelante se dio en 2019, cuando se produjo la mudanza a Tucumán y Rosas. “Compramos esta propiedad, que era una casona vieja, ya con la idea de adecuarla para trasladar la fábrica. Estuvimos seis meses sin pandemia, hasta que por el Covid nos quedamos casi encerrados en casa con mi esposa y de la fábrica se hizo cargo mi hija. Ella y su novio nos dan una mano muy grande”.

Pedro recuerda que en esos meses “hubo que afrontar gastos, tenía deudas por la inversión importante que supuso mudarse, había que pagarle los empleados. Se trabajaba medio día y así estuvimos más de un año, se cubrían los gastos y salió adelante”.

Mientras tanto, jamás renunciaron a sus estándares de calidad: “En 2019 la Municipalidad nos reconoció por la cocina y nuestros procesos. Siempre quisimos hacer algo bueno y lindo para Pilar, porque Pilar me dio todo. La gran mayoría de la clientela es pilarense, pero también viene gente de lugares como Escobar, Capilla del Señor, Luján…”.

Y agrega: “Nosotros siempre nos hemos ocupado de que todo esté a la vista, que la gente vea cómo trabajamos y el esfuerzo que le ponemos. Esa fue una premisa desde el primer día, la gente tiene que ver cómo lo hacemos”.

Luego de más de medio siglo entre las máquinas, Pedro Cruz reconoce que el aniversario “me genera entre nostalgia y alegría, yo ya estoy pasándole la fábrica a mis hijos. Todo lo hicimos para ellos y a esta altura ya digo ‘misión cumplida’. Pero no me imagino retirándome del todo”.

Sobre gustos

-¿Cuáles son las especialidades de La Genovesa?

-Los ravioles de cordero, de carne braseada al Malbec, tallarines cortados a cuchillo, sorrentinos… También el tiramisú que hace mi hija. Ahora estamos haciendo dulces, panes de queso, grisines... Todo lo que vendemos lo hacemos nosotros.

-¿El pilarense prueba novedades o es conservador?

-Hay gente que lleva siempre lo mismo y lo conocés. Otros nos ven a través de las redes y hacemos algunos productos especiales. Por ejemplo, los ñoquis del 29 son cada vez más masivos, es una tradición que en lugar de irse sigue creciendo.

-¿La pasta como indicador de la economía?

-Sí, cuando aumenta el asado viene más gente, se nota cuando el precio de la carne recibe un sacudón. Siempre vamos atrás de la carne, que es “el” alimento de los argentinos. Las pastas suelen ser la segunda opción.

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