Histórico

Una familia de Peruzzotti encontró restos de un gliptodonte

Se calcula que tienen unos 12.000 años. Eran como mulitas del tamaño de un Ford Ka. También aparecieron fósiles de más animales extinguidos. Quieren donarlos al Municipio para su exhibición. VIDEO.
sábado, 21 de agosto de 2021 · 11:52

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Luego de 30 años, en Pilar volvió a darse un hallazgo paleontológico: una familia del barrio Peruzzotti encontró la cola de un gliptodonte, junto a otros restos fósiles de diversos animales también extinguidos.

Se trata de la familia Cabrera, quien vive en una propiedad ubicada en la calle O’Higgins. Tal como explicaron a El Diario (único medio presente en el momento de la confirmación del hallazgo), en el terreno se están haciendo movimientos de suelo, con miras a la instalación de una feria con stands.

Precisamente, en uno de los camiones de tosca llegaron los restos fósiles, entre los que se destaca uno más grande que el resto, curvo y de alrededor de 50 centímetros de largo: de inmediato intuyeron que se trataba de parte de un gliptodonte. A su vez, con las horas aparecieron vértebras y piezas dentales.

Tras hacer averiguaciones, la familia contactó al arqueólogo Gabriel Acuña Suarez, también dedicado a la paleontología, quien dirige un equipo de investigación en la Universidad de Luján. Al llegar y observar las piezas, confirmó el hallazgo: “Es la punta de la cola de un gliptodonte y tiene no menos de 12.000 años de antigüedad”, sentenció con respecto al fósil de mayor tamaño.

De la misma manera, explicó que “el resto de las piezas son de otros animales. Hay, por ejemplo, dientes de una especie de ciervo que habitó esta zona en la misma época que los gliptodontes”.

Descubrimiento

“Estábamos moviendo la tierra y nos fuimos encontrando todo esto”, comentó a El Diario Néstor Cabrera, quien vive allí junto a su esposa Mónica y sus hijas Julieta y Martina. Junto a él estaban amigos que colaboran en los trabajos y también participaron del hallazgo, como Alberto y Ricardo Banega.

Juntos, recibieron este viernes por la tarde a Suárez Acuña, quien además les explicó cuál es la normativa en nuestro país con respecto a los restos fósiles. Por ejemplo, la imposibilidad de ponerlos a la venta en caso de que esa fuera la intención.

Sin embargo, el deseo de los Cabrera y el resto es opuesto al lucro: “Nos gustaría donarlo al Municipio para que pueda ser exhibido en algún lugar, bien conservado”.

En este sentido, desde la vivienda de Peruzzotti ya hubo comunicaciones con la Comuna, mientras que los próximos pasos tendrán que ver con completar los documentos oficiales, necesarios ante cada una de estas apariciones.

Por lo pronto, el arqueólogo tomó muestras de la tosca en la que “llegaron” los fósiles, con el propósito de obtener más información. De la misma forma, visitará el corralón del que salió la tosca, ubicado en la zona del Parque Industrial Pilar.

No obstante, las apariciones no terminan: en la mañana de este sábado, la familia Cabrera confirmó a El Diario el hallazgo de más huesos.

Histórico

La aparición de los restos de un gliptodonte es la primera en Pilar en las últimas tres décadas. No es un hecho habitual: en todo el siglo XX apenas de documentaron dos hallazgos.

Tal como expresa “Pilar, un libro de historias”, editado este año, “desde la década de 1960 y sin miras de ser extraído de su largo descanso, en el excuartel de Bomberos Voluntarios (Ituzaingó y Tucumán) permanece enterrado un ejemplar de gliptodonte. El fósil fue hallado en 1966, en la cava de la tosquera Currás, del barrio Carabassa”.

El descanso final de ese ejemplar fue confirmado años más tarde a El Diario por el propio Regino Osés, presidente de la institución durante esa época.

En el mismo libro se recuerda que “a principios de la década del ’90, en vísperas de Año Nuevo el barrio La Lomita se conmocionó con otro hallazgo paleontológico: en el patio de una vivienda humilde, tras la excavación de unos albañiles, se encontraron los restos fósiles de dos ejemplares de gliptodonte”.

Pero “insólitamente los ejemplares fueron a parar a una habitación ubicada detrás del escenario del Teatro Lope de Vega”. Allí, “los fósiles permanecieron arrumbados hasta fines de 2007, cuando fueron ‘rescatados’ por el arqueólogo y antropólogo Alberto Susco –un personaje entrañable, fallecido en 2018-, quien se ocupó de su restauración en la Universidad del Salvador. El hombre soñaba con exhibir a ambos gliptodontes en la peatonal de Pilar”.

Sin embargo, su proyecto nunca prosperó y el destino de los gliptodontes no se conoce con claridad. Ahora, Pilar tiene una nueva oportunidad de poner en valor un descubrimiento paleontológico ¿La tercera será la vencida?

 

El dato

El gliptodonte era similar a una mulita pero de gran tamaño, midiendo alrededor de tres metros de la cabeza a la cola, con más de un metro de altura. Pesaba cerca de 1.500 kilos y se extinguió hace unos 10 mil años.

 

 

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