Historia

Alfonsín y Luiso en el balcón: el día en el que no hubo grieta

En 1987, el presidente radical arribó al distrito y fue agasajado en el municipio por el intendente, caudillo peronista. Una multitud fue testigo de un momento para el recuerdo.

Por Redacción Pilar a Diario 1 de agosto de 2021 - 07:22


Fue un día que quedó en la historia como símbolo del diálogo político y la unidad para lograr el bien común: el 14 de julio de 1987, Pilar se revolucionó con la llegada del por entonces presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, recibido por una multitud y agasajado por sus anfitriones, con el intendente Luis Lagomarsino a la cabeza.

El caudillo radical se convirtió así en el segundo Presidente de la Nación en funciones que llegaba a la ciudad, luego de la histórica visita de Arturo Illia en 1965. Además, fue la única vez que arribó al distrito como primer mandatario.

Ese 1987 era un año por demás convulsionado: en Semana Santa, Aldo Rico y sus carapintadas se habían alzado contra la democracia, provocando el repudio generalizado y la unión sin banderías. De hecho, el propio Luiso y muchos pilarenses más estuvieron en Plaza de Mayo apoyando a Alfonsín el día del famoso “la casa está en orden”.

A su vez, estaban al caer las elecciones, aquellas en las que Lagomarsino logró su reelección, truncada por su muerte sorpresiva apenas dos días después de asumir su segundo mandato.

Por esto, aquella jornada queda muy lejana: un intendente peronista recibiendo a un presidente radical, fundiéndose en abrazos y elogios mutuos. En las afueras del Palacio Municipal, una multitud vivando a ambos sin distinciones, un escenario opuesto al actual.

Recepción 
“Alfonsín llegó a Pilar para recorrer las plantas de Aván y Refinerías de Maíz”, recuerda en diálogo con El Diario Miguel Zakhem, en ese entonces secretario general del Comité de Distrito. “Con Cacho Pagani, entre otros, fuimos en los días previos a Casa Rosada para organizar todo con la gente de protocolo”. Además, de la visita también formó parte el gobernador radical Alejandro Armendáriz.

Zakhem añade que “estaba previsto que Alfonsín pasara por la Casa del Niño en el barrio Agustoni, pero finalmente fue directo de Aván a Refinerías y de ahí al Municipio”.

Eran tiempos de fortaleza para la UCR: con poco más de 15 mil votos, había ganado las elecciones legislativas de 1985, entrando como concejales Urbano Arotce, Alberto Colombo, Juan Baucero y Luis Gayoso.

Acto
Una vez en el edificio de Rivadavia 660, Alfonsín tuvo un agasajo previo del que formaron parte Lagomarsino y otros funcionarios, para luego dirigirse al acto formal, en el Salón de Sesiones del HCD.

En su discurso, el intendente expresó: “Como hijo de este pueblo, tengo el inmenso orgullo, con todo Pilar, de recibir al presidente Alfonsín. Le entrego la llave del Partido del Pilar, pensando como una vez dijo el General Perón: a esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”.

Por su parte, Alfonsín destacó el gesto de intendentes “que en época electoral, incluso, invitan a un presidente de otro partido”.
Asimismo, recordó sus años como concejal en Chascomús, resaltando la importancia que él le daba a la función legislativa de los distritos. Sobre esto, Zakhem rememora una frase del Presidente: “El concejal no tiene despacho, su despacho es la calle”.

Quien también pronunció un discurso fue el abogado Tomás Pérez Bodria, presidente del bloque del Frente Renovador Justicialista: “Fue una fuerte defensa del sistema democrático y un reconocimiento al liderazgo del doctor Alfonsín. Recuerdo también que incluso critiqué fuertemente la política económica de ese momento, ya había salido (Bernardo) Grinspun y estaba (Juan) Sourrouille. Pero había un consenso para sostener el sistema democrático a como dé lugar”.

Más de tres décadas después, Pérez Bodria afirma que “había mucha compulsa pero un gran espíritu democrático, hacía apenas 4 años que había regresado la democracia”. Y agrega: “Fue realmente un hecho muy emocionante. Fue muy bien recibido Alfonsín en Pilar, ya que Lagomarsino fue una persona de enorme amplitud política, de una bonhomía personal muy fuerte, por lo tanto la recepción fue excelente”.

Zakhem señala que “cuando un presidente llegaba a un Partido, visitaba la Municipalidad, era una cuestión de respeto. Hoy eso ya no existe…”, más allá de que “Alfonsín estaba por encima de las banderías políticas, por eso se lo sigue recordando”.

Ante la multitud que se congregó en la Plaza 12 de Octubre, Alfonsín recibió las llaves de la ciudad y salió al balcón del Municipio junto a Lagomarsino, pronunciando un breve discurso que provocó encendidos aplausos.

Luego, partió con Luiso en el auto oficial para tomar su helicóptero y dejar el distrito. Terminaba un día único por varios motivos, que con el tiempo se volvería un símbolo añorado de convivencia democrática.

 

 

“Le entrego la llave del Partido del Pilar, pensando como una vez dijo el General Perón: a esto lo arreglamos entre todos 
o no lo arregla nadie”. 

LUIS LAGOMARSINO.


“Destaco el gesto de intendentes que, en época electoral, incluso, invitan a un Presidente de otro partido”.

 RAÚL ALFONSÍN.

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