Por Padre Sayu
Por Padre Sayu
Nuevamente vamos a recordar el día de la bandera y a su creador, Manuel Belgrano.
Todos nuestros próceres se dedicaron íntegramente para lograr la libertad y el desarrollo de la nación. Lo hacían con una entrega total y sin buscar nada de beneficios propios.
Entre ellos, sin duda el General José de San Martín y el General Manuel Belgrano ocupan los lugares de máximos honores.
¿Por qué ellos lo habían hecho así? Porque eran líderes que poseyeron almas grandes. Eso es tener almas magnánimas. De ahí deriva la expresión Mahatma.
Me parece que este título honorífico del Mahatma se usa solamente para Gandhi, el Padre de la Nación de la India quien logró la independencia con la no violencia.
Nuestros próceres fueron hombres que tuvieron esta visión magnánima que es también una visión de la longanimidad.
Se conoce por longanimidad a la relación entre la constancia y la perseverancia ante las adversidades.
Se trata de una virtud. Es un estado de ánimo que no se deja avasallar ante los obstáculos o los reveses que pueden surgir.
La longanimidad del latín longus significa largo y animus, alma y, esta es largo sufrimiento. Es el alma extensa y ésta es que persevera las pruebas como la actual pandemia prologada.
Es la estrecha relación entre la perseverancia y constancia de ánimo frente a obstáculos y las adversidades, como la actual pandemia que, en referencia a la cualidad de la paciencia y la perseverancia que se tiene frente a ellos.
Es una virtud, una disposición del ánimo que nos permite esperar, sin amarguras ni quejas, sino con esperanza y paciencia para lograr nuestras metas.
Esta capacidad es movida por el amor, la generosidad, la clemencia y benignidad, que permiten soportar todas las adversidades y obstáculos con la certeza de que siempre, pase lo que pase, se realizarán esos propósitos según el plan del Creador.
Es un fruto del Espíritu Santo para los cristianos y los bautizados practicantes la encuentran para afrontar los problemas desde la fe.
Otros significados relacionados a la longanimidad son paciencia, templanza, generosidad, perseverancia, humildad, nobleza, magnanimidad y altruismo.
La práctica de ésta se ve en la capacidad de la resiliencia. Capacidad para resistir para que lo negativo no nos domine.
En medio de las grandes dificultades, nuestros próceres, con esta virtud y las demás, guiaban a los pueblos. Pusieron lo mejor, tanto morales como los espirituales y otros, en los momentos más difíciles.
Esta virtud es la que necesitamos como motor que propulsa, en este tiempo de la pandemia.
Esta magnífica virtud es la que nos da la libertad interior y se vislumbra en las actitudes y acciones como nuestra bandera que flamea, proclamando la libertad exterior. VIVA LA PATRIA.
