La columna del Padre Sayu

Mujeres valientes: Cambiar la adversidad en oportunidad

El sacerdote indio, actualmente radicado en Madrid y que durante años estuvo a cargo del Instituto Verbo Divino, comparte una reflexión a propósito del Día Internacional de la Mujer.
martes, 9 de marzo de 2021 · 10:23

En esta semana hablamos sobre la emancipación de las mujeres. Muchos líderes mundiales elogiaron sobre el rol indispensable de las mujeres en la sociedad por las virtudes que poseen.

Según el póster que he recibido, el Papa Francisco habría dicho que la mujer tiene el gran tesoro de dar vida, ternura, paz y alegría.

Es verdad, una madre convierte una casa en un hogar de relaciones profundas.

Me gustaría presentar a Wilma Glodean Rudolph una mujer con la voluntad firme y una perseverancia incansable.  

Nació prematura en Clarksville, Tennesee, el 23 de junio de 1940. Logró sobrevivir también: sarampión, paperas, escarlatina, neumonía doble. Antes de cumplir los cinco años, la poliomelitis dejó su pierna izquierda paralizada. El médico le dijo a sus padres que no volvería a caminar, ya que no existía una curación para esta enfermedad.

Pero sus padres no se dieron por vencidos. La madre de Wilma la llevaba para hacer rehabilitación, dos veces por semana durante dos años, hasta que finalmente la pequeña pudo caminar con ayuda de muletas.

Finalmente, a los 12 años pudo caminar con total normalidad. Empezó a jugar el balón cesto con su hermana.

Cuando tenía 15 años conoció a Ed Temple, el entrenador del equipo de atletismo de la Universidad Estatal de Tennessee. Él fue el descubridor del enorme potencial de Wilma Rudolph para las pruebas de velocidad.

Con solo 16 años logró clasificarse en los trials de Seattle para competir en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956. Fue el miembro más joven del equipo norteamericano de atletismo.

En los Juegos Panamericanos de 1959 celebrados en Chicago, fue segunda en los 100 metros y oro en los relevos 4 x 100. Ese año también consiguió ganar su primer título de campeona de Estados Unidos en 100 metros, que ganaría tres veces más (1960, 61 y 62). En 1960 ganó su único título nacional de 200 metros.

En los Juegos Olímpicos de Roma 1960. En los 100 metros ganó la medalla oro. En los 200 metros también. El tercer oro le llegó a través del relevo 4 x 100 metros.

Era la primera mujer norteamericana en ganar tres medallas de oro en una misma olimpiada.

En 1963 se casó con Robert Eldridge y tuvo tres hijos. Wilma pasó sus últimos años en su Fundación de ayuda a los chicos con problemas, y recibió premios y homenajes. Murió el 12 de noviembre de 1994.

En 1997 el gobernador Don Sundquist decretó que el 23 de junio sería a partir de entonces el Día de Wilma Rudoph en Tennessee.

Creo que la vida de Wilma Rudolph es un ejemplo de lucha y superación, de cómo las mayores dificultades pueden ser superadas con voluntad, coraje y determinación

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