Violencia de género

La Ley Micaela y qué paso después…

Qué es la ley Micaela, cómo se aplica y cuáles son las fallas.
jueves, 25 de febrero de 2021 · 09:00

El 19 de diciembre de 2018 el Congreso Nacional aprobó la Ley N° 27.499 y el 10 de enero de 2019 la promulgó el Poder Ejecutivo Nacional. La norma toma el nombre de Micaela García (1996-2017) en reconocimiento por su lucha militante por los derechos de las mujeres y de los más vulnerables.

Micaela García, una estudiante de Educación Física de Gualeguay y oriunda de Concepción del Uruguay, fue vista con vida por última vez cuando salió de un boliche el 1 de abril del 2017. Sebastián Wagner la violó, la estranguló y la enterró a metros de la Ruta 12 de Entre Ríos. El 9 agosto de este año cumpliría 26 años. Las paradojas de la vida hicieron que Micaela, militante contra la violencia de género, el abuso sexual, los femicidios, fuera víctima del mismo sistema que tanto cuestionaba.

La aprobación de la ley Micaela se insertó en un proceso integral de cambios sociales y culturales que hacían impostergable la necesidad de avanzar con la agenda de género de forma consistente. 

La Ley Micaela o Ley de Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres, para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación​, cualquiera sea su nivel o jerarquía.  Los contenidos deben apuntar a la prevención de la violencia de género en todas sus formas, como establece la Ley 26.485, de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

Es el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación quien deberá difundir en su página web el grado de cumplimiento de cada uno de los organismos públicos​.

Las capacitaciones son organizadas por las máximas autoridades de los organismos públicos y las organizaciones sindicales correspondientes. Si en esos organismos existen áreas, programas u oficinas de género, las autoridades pueden contar con su colaboración para organizar y cumplir con las capacitaciones. Los organismos públicos pueden hacer adaptaciones de materiales o programas existentes o desarrollar un programa propio, siempre cumpliendo la normativa, recomendaciones y otras disposiciones de los organismos que controlan el cumplimiento de las convenciones internacionales sobre género y violencia contra las mujeres firmadas por Argentina. Están a cargo del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM). Este debe certificar la calidad/evaluación de las capacitaciones y además difundir en su página web el efecto que tuvieron.

Según la ley, todos los agentes del Estado deben cursar y aprobar todos los años la capacitación. El incumplimiento será considerado una falta grave que incluirá sanciones y obstaculizará el ascenso a un cargo superior en caso de que corresponda.  ​ ​

La ley es obligatoria para todos los poderes del Estado Nacional. Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires están invitadas a adherir a la ley. La Ley provincial 15.134, que adhiere a la nacional N° 27.499, llamada también Ley Micaela, establece la capacitación obligatoria en la temática de género y prevención de las violencias contra las mujeres y LGTBI+ para todas las personas que se desempeñen en la función pública en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Provincia, cualquiera sea su nivel o jerarquía.

El Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires es la autoridad de aplicación de la Ley Micaela en el Poder Ejecutivo bonaerense para sus trabajadoras y trabajadores. Los municipios de la Provincia de Buenos Aires fueron invitados a adherir a la Ley Provincial mediante el artículo 11. Para iniciar el trabajo en articulación con los 135 distritos bonaerenses, el Ministerio, en coordinación con el Instituto Provincial de la Administración Pública (IPAP), puso en marcha el Programa de Formación de formadoras y formadores en Ley Micaela, que fortalece los procesos de adhesión a la norma y capacita a núcleos de trabajadoras y trabajadores municipales en temáticas de género para que puedan replicar los contenidos en sus respectivas localidades.

Desde el 25 de noviembre de 2020, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, los 135 municipios de la provincia cumplen la Ley Micaela, incorporando la capacitación obligatoria.

En nuestra Provincia, recientemente, por el Decreto 5/2021, se creó el Programa de Abordaje Integral ante Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios (PAIF) en el ámbito del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad Sexual, cuya ministra es Estela Díaz.

 

¿Qué pasa hoy?

Los datos muestran que el número de casos no bajan. A pesar de que ya se han cumplido más de tres años de la implementación de la Ley Micaela, entre otras normas y otros dispositivos que acompañan los esfuerzos por terminar con la violencia ejercida hacia las mujeres, los crímenes se siguen produciendo.

En lo que va del año las cifras alarman, al mismo tiempo que sorprende que no estén en el centro del debate social, al menos con la potencia que representan las estadísticas en sí mismas. Es un grito de dolor y de justicia en aumento.

Los pedidos de ayuda por violencias de género ya no pueden encontrar puertas cerradas y oídos sordos. El Estado tiene la obligación de responder es algo que dicen las leyes, que reclaman las organizaciones y desvela –o debería desvelar- a funcionarios de los distintos poderes.

La urgencia de medidas concretas y el reclamo de un cambio estructural no pueden oponerse.  Debemos dedicarnos a que esto no siga pasando. Hay que trabajar para romper con estereotipos naturalizados hace décadas, con violencias naturalizadas en el marco familiar, de las amistades, para que esto no siga sucediendo. El femicidio está sostenido en toda una trama simbólica patriarcal. No es otra cosa. Hay que prevenir, y para prevenir hay que empezar con la educación. Es una cuestión cultural.

Se acerca el mes de marzo, el mes de la Mujer, y es el marco perfecto para profundizar en la perspectiva de género que apunta a trabajar en la prevención y la acción. La mejor forma de recordar a Micaela es seguir trabajando para capacitar y, fundamentalmente, sensibilizar a todos los poderes del Estado.

¡Hoy más que nunca, necesitamos la correcta implementación de la Ley Micaela!

 

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