De estilo francés

El Palacio Ivry, joya arquitectónica escondida en Alberti

Fue construido en 1936 por la familia Duhau. De estilo francés, cuenta con 27 hectáreas y tres jardines con lagos. Símbolo de la aristocracia porteña, en el 2000 fue cedido a un fideicomiso.

Por Redacción Pilar a Diario 28 de noviembre de 2021 - 08:18

Cuando la medicina se lo permitía, el doctor Alberto Duhau, descendiente de franceses y miembro de una de las familias aristocráticas más reconocidas de la sociedad porteña, viajaba los 40 kilómetros que lo separaban de la Ciudad de Buenos Aires para adentrarse en su paraíso hecho a medida en Manuel Alberti.

La imponente residencia versallesca y sus espectaculares jardines funcionaban como un refugio para el galeno y para sus dos hermanas, María y Faustina, dueños de la propiedad que al día de hoy es una de las piezas arquitectónicas más valiosas del país.

Conocida como palacio, hotel o chateau Ivry, la construcción que data de 1936 sigue en pie en la localidad, como un tesoro escondido que sobrevive oculto y anacrónico entre los barrios cerrados que fueron creciendo a su alrededor.

Exponente de una Belle Epoque tardía en Buenos Aires, el imponente edificio construido sobre un predio de 27 hectáreas está rodeado por tres parques bien diferenciados de estilos: francés, inglés y provenzal, con lagos artificiales, fuentes y esculturas de personajes mitológicos.

De arquitectura academicista francesa, que tuvo su auge en el siglo XIX, cada uno de los numerosos ambientes de la entonces residencia de campo están decorados con muebles traídos directamente de Italia y de Francia, de estilo imperial.

La obra lleva la firma del arquitecto francés León Dourge, formado en París y que pasó la mayor parte de su vida en la Argentina, donde cultivó un estilo que partió del mencionado academicismo francés hasta recibir las influencias del racionalismo de Le Corbusier.

La historia cuenta que eran los jardines de la residencia de campo la verdadera pasión del Dr. Duhau y era allí donde encontraba refugio e inspiración. Tanto que nunca dejó de hacerles reformas, en especial al de estilo francés, su favorito. 

Además de dedicarse a la sanidad, Alberto fue ganadero, aficionado a la decoración y filántropo. A lo largo de su vida colaboró de forma frecuente con la Casa de Auxilio de José C. Paz, que luego se convirtió en el hospital que hoy lleva su nombre.

Nobleza
Como tantas otras propiedades de la época, el palacio de Manuel Alberti tiene nombre propio. Su origen reside en el noble Charles Lamaise que recibió por parte del rey Enrique IV de Francia el título de marqués de Foullerac por su desempeño en la batalla de Ivry. Una de sus descendientes, Candelaria de Foullerac, fue la abuela materna de los Duhau.

Los tres propietarios de la residencia Ivry fueron hermanos, a su vez, de Luis Duhau, quien fuera ministro de Agricultura durante la presidencia de Agustín P. Justo. Se estima que el funcionario solo visitó la casa de campo en menos de una decena de oportunidades.

Al igual que buena parte de las familias patricias de la Argentina de principios de siglo XX, los Duhau fueron dueños de una importante cantidad de propiedades de los barrios más selectos de la ciudad de Buenos Aires, entre ellas, el edificio de departamentos en Parera y Av. Quintana y el palacio Duhau ubicado sobre la avenida Alvear, una réplica de Château du Marais, donde actualmente funciona el hotel Hyatt.

Actualidad
Por más de seis décadas, el palacio Ivry perteneció al patrimonio de la aristocrática familia porteña. Alberto sobrevivió a sus hermanas algunos años y a su muerte, al no contar con herederos dado que los tres permanecieron solteros, la propiedad pasó a manos de una sobrina.

Hija de Luis, Juana Margarita Duhau Ham contrajo matrimonio con Manuel Uribelarrea Peña y fueron sus hijos Santos y Mercedes quienes en el año 2000 cedieron el inmueble a un fideicomiso integrado por el Banco Comafi y por una sociedad de la familia y la desarrolladora Urbana 21.

Por algún tiempo, el palacio estuvo abierto al público que podía recorrer y apreciar la belleza de sus parques y aquello que conserva en su interior, del otro lado del gran portón de rejas con detalles en dorados y del muro de cemento que lo rodea.

Sin embargo, desde hace años permanece cerrado a las visitas externas y poco se sabe del destino que se le dio en la actualidad. 

 

Sandro, el visitante ilustre

Entre las anécdotas que guarda el palacio, entre la más recordada por la gente de la zona tiene como protagonista a Sandro, que en 1969 filmó en él escenas de su primer éxito cinematográfico “Para Elisa”, protagonizado junto a la actriz Cuny Vera.  En varias de las tomas puede verse a un Sandro vestido de gala interpretando la canción homónima de la película frente a su partenaire, rodeados por los espectacular vegetación y lagos artificiales de la residencia Ivry.

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