El 23 de noviembre pasado, 50 años y 19 días después de comenzar su relación, Graciela Sain (64) y Obdulio Caballero (87) decidieron pasar por el Registro Civil de Pilar para darle un marco formal a la unión de la que nacieron tres hijos y, por ahora, cuatro nietos.
Hasta el momento era Graciela la más reticente a firmar los papeles, haciendo caso omiso a la insistencia de su flamante marido. No era una cuestión de sentimientos, sino más bien de no modificar aquello que funciona. "Es el amor de mi vida, toda la vida estuve con él", reconoció en una charla con El Diario. Sin embargo, aunque la propuesta de matrimonio llegó "un montón de veces", "yo nunca había querido, porque estábamos bien así", explicó.
Fue la insistencia de los hijos Yésica (40), Yanina (32) y Jonathan (30) la que finalmente consiguió el postergado "si, quiero" de Graciela.
Frente a un puñado de familiares, entre ellos sus herederos menores -la mayor está radicada en España y participó por videollamada- y tres de sus cuatro nietos, se casaron en el Registro Civil de Pilar.
La historia de amor de los recién casados se remonta a 1971, cuando Graciela tenía 14 años y Obdulio 37. Ella había llegado a Pilar desde su Salta natal cuando era una niña, mientras que él, oriundo de Santa Fe, trabajaba como chapista en su taller de la calle San Martín, a media cuadra del puente Champagnat. Para entonces estaba separado de su primera esposa y madre de sus hijos mayores.
La diferencia de edad no fue un impedimento para que empezaran su romance aquel 4 de noviembre de hace medio siglo. Durante los primeros seis años, la relación se desarrolló en casas separadas, situación que cambió cuando Graciela cumplió 20 años e iniciaron la convivencia.
"Tuvimos nuestras idas y venidas", afirma la novia que durante 36 años trabajó en un transporte escolar de Pilar. No obstante, destaca que más allá de las adversidades que enfrenta cualquier matrimonio, "él me dio todo y yo siempre estuve con él".
Con motivos de sobra para festejar, el próximo 5 de diciembre tendrán su merecida fiesta en una quinta de la zona donde celebrarán su amor frente a todos sus seres queridos.