"Villa Gesell se quedó sin la juventud"

El pilarense Antonio Espasa vende churros en las playas geselinas desde 1979. Afirma que este verano cambió radicalmente la dinámica de la ciudad. "Por ahora las familias también escasean”, agregó mientras vive una temporada atípica.
martes, 5 de enero de 2021 · 13:26

Si alguien sabe de lo que ocurre en las playas argentinas durante el verano es Antonio Espasa: el histórico vendedor ambulante de Manuel Alberti lleva más de 40 temporadas consecutivas trabajando en Villa Gesell, desde 1979.

Desde la ciudad balnearia, dialogó con Materia Prima (FM Plaza 92.1) sobre las características de una temporada atípica por el Covid-19: el verano en el que Gesell se quedó sin jóvenes.

“La 2002 fue la peor temporada que tuvimos, salíamos casi de una guerra civil, el mes de enero con la plata de la gente en el corralito pasó desapercibido”, recordó, al tiempo que reconoció que la actual también “es una temporada demasiado particular”.

Espasa indicó que “Gesell en enero se caracteriza por la gran cantidad de chicos, es ‘la’ juventud si bien vienen muchas familias. El centro y las playas céntricas siempre están copados por miles de adolescentes y jóvenes, pero este año no hay absolutamente nada de eso. No existe por lo menos hasta el momento”.

No obstante, el vendedor reconoció que “ya el año pasado, después del crimen de Fernando Báez Sosa se habían puesto muy firmes los controles, todas las entradas a las zonas céntricas tenían policías que revisaban todo, los bolsos, los termos…”.

Por eso, sumado a la pandemia, los jóvenes “este año han decidido no venir. Enero es más juvenil y en febrero más familiar, es la costumbre histórica. Pero por ahora las familias también escasean”.

A su vez, comentó sobre las restricciones actuales que “nosotros antes también trabajábamos en la madrugada, pero ahora lo único que hay son policías en las entradas a las playas, no se puede entrar entre las 21 y las 6”.

Como comienzo de una temporada que será recordada por mucho tiempo, Antonio expresó que “estuve el primer fin de semana largo de diciembre, del 7 y 8, vino gente y se pudo trabajar. Ese mes tuvo más o menos las mismas características que el año pasado, igual que el primer fin de semana de enero, pero ahora ya se nota un bajón extremo”. Además, “me comentaron que a la noche la avenida 3 tiene muy poca gente y pocos restaurantes trabajan”.

En cuanto a las precauciones, dijo que “en términos generales la gente se cuida. Los vendedores tenemos que usar barbijo y ponernos alcohol en gel antes de cada venta”.

La temporada recién comienza pero “ya se rumorea de todo: desde que no pasará nada hasta que van a cerrar todo, o que van a ‘cortar’ la noche a las 22… Por eso los pibes están en otras playas menos rigurosas”.

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11%
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44%
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11%
Indiferencia

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