Hasta principios de este mes, la vida de la familia Quispe era normal, similar a la que cualquier otra del distrito. Sin embargo, en un puñado de días todo cambió: el viernes 10, Alberto Quispe se convirtió en el primer fallecido del distrito por Covid-19. Mientras tanto, su esposa Ángela espera recibir el alta en las próximas horas tras haber padecido la enfermedad, y en su casa están aisladas otras dos hijas que dieron positivo de coronavirus.
Desde el Hospital Sanguinetti, donde completa su aislamiento, Ángela Romano dialogó con El Diario, afirmando que “todo fue muy rápido, siento que fue como un sueño. Es impresionante”.
Por lo pronto, la mujer de 63 años ya ha tenido hisopados negativos en las últimas semanas. Si el último test (realizado el miércoles) repite el resultado, estará en condiciones de obtener el alta, aunque deberá pasar unos días en casa de una familia amiga, ya que sus hijas están en su domicilio esperando pasar este mal trance.
Súbito
El primero en saber que tenía Covid-19 fue Alberto, el padre de familia. “Nunca jamás nos imaginamos que pudiera ser esto, él no se sentía mal, aunque levantaba fiebre. Nunca había sufrido enfermedades y le vino a pasar esto…”, repite su esposa.
El hombre, de 67 años, se estaba haciendo un tratamiento odontológico. Según recuerda Ángela, “empezó con un dolor de muelas, estaba usando una prótesis y le molestaba. Aunque se sacó la prótesis la molestia no se iba, y al día siguiente tenía como un flemón”. Por esto, en una consulta odontológica le dieron antibióticos, ya que en ese momento “todos nosotros estábamos seguros que era solo algo de la muela”.
Sin embargo, una de mis hijas -que es enfermera- sospechó algo ya que su padre no mejoraba. “Por eso llamamos a la ambulancia, además notó que a mi marido le faltaba el aire al respirar. Los médicos estuvieron una hora revisándolo en casa pero no le encontraban nada y él decía que se sentía bien”.
Finalmente, el médico recomendó que lo internaran y le hicieran estudios: ahí se supo que tenía una neumonía crónica y en el hisopado dio positivo de Covid-19. Su fallecimiento se produjo el viernes 10. “Todo fue muy rápido, siento que fue como un sueño, es impresionante”, expresa su viuda.
Fortaleza
En cambio, la mujer no necesitó cuidados intensivos, permaneciendo aislada en el hospital local. “Estoy esperando los resultados del último hisopado, yo tengo mucha fe y esperanza que va a salir bien”.
En su caso, “yo nunca me imaginé que iba a tener coronavirus. Al otro día de la internación de mi marido, mi hijo llegó a casa con una bolsa con sus pertenencias. Lloré tanto que se manifestó una tos que no paraba. No tuve fiebre, solo mucha tos. Cuando me hicieron estudios me dejaron internada”. Y destaca que “la atención fue muy buena, de médicos y enfermeras, de todo el personal del hospital”.
El motivo del contagio sigue siendo un misterio que quizás jamás se resuelva, aunque Ángela cree que puede haber ocurrido durante alguna acción solidaria de su marido en una institución religiosa de Derqui. “Pero este virus es tan silencioso que es difícil darse cuenta en qué momento o con quién”, reconoce.
Precisamente, la espiritualidad es un sostén que la familia obtiene en estos momentos tan duros: “Pongo todo en las manos del Señor, si nosotros lo tenemos a Dios no nos falta nada, y nos da fuerzas para seguir. Él nos va a dar la fortaleza para aceptar”.