Opinión

¿Hay algo más egoísta que salir a la calle?

Por Redacción Pilar a Diario 22 de marzo de 2020 - 00:00


Por Mauro De Pablo Gordillo*


Estoy cansando de tantos videos virales, de tanta sobreinformación mediática (y la psicosis que conlleva) y es por eso que decido escribir mi testimonio en primera persona.
Soy comerciante de Pilar, y por necesidad, y también por servicio a la comunidad, tenemos que trabajar para no cortar la cadena de alimentos. Siendo así, hemos tomado medidas para cuidarnos un poco más y aun así estamos expuestos.
Lo que más sorprende de este virus no resulta la pandemia en sí misma, sino la falta de conciencia de nuestra vecindad. 
He visto gente enojarse por pedirle que aguarde afuera y mantenga un metro de distancia. He visto gente tomándose todo el tiempo del mundo para comprar, sin pensar en el cliente que espera afuera. He visto proveedores ofenderse porque no le quiero dar la mano ni un beso para saludarlos.
He visto familias enteras ir varias veces al supermercado como si fuera reemplazo de un shopping. He visto gente comprando cerveza y tomando en la vereda porque seguramente no les abre el bar de siempre. 
He visto gente reírse porque usamos guantes. He visto gente enojarse porque sólo dejamos pasar una persona por grupo familiar ¿en qué cabeza cabe salir de a muchos? Entonces, pienso: ¿estamos preparados para lo que nos está sucediendo?
Ayer leía una nota que le hicieron a Mario Riorda (a quién admiro, y siempre es un referente) en donde mencionaba que, si alguien no tiene miedo, no modifica un hábito y que si los gobiernos no aplican dicho miedo (comunicacional y de concientización), podríamos caer en un voluntarismo peligroso. Sin más, es lo que sucede. 
Desde que ejerce la cuarentena obligatoria, no me he cruzado a ninguna autoridad preguntándome quién soy, de dónde vengo ni a dónde voy. Confío plenamente en las voluntades de todos los gobiernos de turno, pero a la vez considero que no alcanzan. Desde mi humilde lugar, opino que como sociedad no estamos a la altura de una restricción tan ambigua como la que comunicaron.
Seguimos saliendo a la calle, desoyendo lo que nos dicen desde el estado. Hoy escuché cosas como “tranqui, a mí no me va a pasar”, “Mauro vos mirás mucha televisión y leés mucho, por eso esa psicosis por la desinfección constante”, entre otras cuestiones fuera de lugar al sentido común. 
Que el egoísmo está en el ADN de la mayoría de todos nosotros no es novedad, pero lo que resulta extraño es que cuando no debemos serlo, lo somos con más ganas. 
¿Hay algo más egoísta que salir a la calle por pensar que no va a pasar absolutamente nada? ¿No se dan cuenta que por más que su menosprecio a la vida joden al de al lado y que quizás sea un grupo de riesgo aún mayor? ¿Cómo se explica que ante tanta sobreinformación exista tanta ignorancia? (me incluyo en el tema de la ignorancia, pero al menos tomo los recaudos pertinentes que nos pide el gobierno).
Veo campañas como las de las tapas de los diarios de ayer, el cambio de logo de Mercado Libre o la tapa de La Nación de hoy auspiciada por el mismo Marketplace y pienso ¿Sirve? Optimistamente pienso que sí, pero evidentemente no es suficiente. 
Aplaudo a los medios y las medidas del gobierno, pero no alcanzan. Necesitamos un poco más de rigurosidad, con todo lo que eso implica, y los que me conocen saben que jamás pediría eso en ninguna otra circunstancia social. El plan emotivo no alcanza. El gobierno debe controlar más, y ser más específico con lo que comunica. 
Si esto no cambia, vamos a seguir los pasos de Asia y Europa por un par de pelotudos que se creen invencibles.
En lo que a mí me respecta, por la comunidad en donde vivo, me gustaría que Federico Achával tenga presentes estas cuestiones que a todos nos han tomado por sorpresa. 

*Comerciante de Pilar.


 

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