Se cumplió ayer el primer día del “aislamiento social obligatorio”, cuarentena impuesta desde el Gobierno nacional para tratar de controlar la pandemia de coronavirus. El acatamiento tuvo dos caras: por la mañana, largas filas y aglomeraciones en supermercados. A la tarde, se reforzaron los controles y retenes policiales y las calles quedaron prácticamente vacías.
Sin embargo, el comportamiento de miles de pilarenses dejó un sabor amargo. Es que a pesar de la difusión de restricciones y situaciones permitidas, en los centros de las localidades de Pilar no pareció funcionar a rajatabla la frase “quedate en casa”, repetida como un mantra en los últimos días por todas las pantallas.
En la localidad cabecera, el mayor flujo de peatones y vehículos se advirtió en los alrededores de supermercados y bancos: en dichos locales pudieron observarse largas filas –compuestas por personas de todas las edades, desde ancianos hasta niños y bebés- en las que no todos respetaban las distancias aconsejadas.
Más de 100 personas esperaban pacientes para ingresar al supermercado La Eco de la calle Tucumán, y casi medio centenar hacía lo propio en la puerta de la carnicería JS, dos de los sitios más elegidos por los consumidores.
“Yo abro porque tengo un local gastronómico, pero ha venido gente a preguntarme si funcionan los de venta de celulares, o dónde podían comprar una pava eléctrica…”, expresó a El Diario una joven que atiende una panadería, aunque los clientes podían hacerlo desde la vereda.
“El miedo es que haya desabastecimiento, por eso salió toda la gente a comprar hoy”, arriesgaba una vecina sobre las aglomeraciones en todo tipo de local de venta de alimentos. En supermercados y demás comercios, la gente era atendida en la vereda o bien ingresaba en pequeños grupos.
Sin embargo, pasado el mediodía el Municipio clausuró el supermercado chino Enor, de Vergani e Ituzaingó, presuntamente por no controlar la cantidad de clientes que ingresaban al lugar.
En los cajeros automáticos, por su parte, la situación no era diferente, con largas colas en las sucursales de bancos como Provincia (un clásico que no frena ni en cuarentena obligatoria) y Superville.
Por las calles del centro se veían clientes cargando bolsas de alimentos y otros insumos, a pesar de que estos rubros no tendrán restricciones para funcionar hasta el 31 de marzo.
A su vez, para el flujo de público –incluso superior al del jueves- quizás haya influido el hecho de que muchos usuarios tuvieron acreditados los montos de sus Tarjetas Alimentarias.




