En plena época de recomendaciones y precauciones por el coronavirus, el domingo sorprendió la presencia en el shopping Paseo Champagnat y la calle Champagnat de un hombre cubierto íntegramente por un overol propio de la industria química.
En plena época de recomendaciones y precauciones por el coronavirus, el domingo sorprendió la presencia en el shopping Paseo Champagnat y la calle Champagnat de un hombre cubierto íntegramente por un overol propio de la industria química.
¿Genio de la prevención? ¿Una persona en cuarentena? La escena sorprendió a quienes se cruzaron con él, horas antes de la batería de anuncios de Alberto Fernández.
Este lunes, el protagonista -que prefirió mantener el anonimato- se comunicó con El Diario, explicando que sólo se trata de una medida de prevención: “Cuarentena no, exagerado tampoco”.
Según él, lo hizo como protección, “entre la gente que se automedica y tapa los síntomas de cualquier enfermedad (no necesariamente la pandemia actual), la gente maliciosa que se han visto en las redes repartiendo saliva o soplando/escupiendo a personas o entradas de ventilación para que sean repartidas las gotitas de agua infectadas, los que rompen la cuarentena -ya todos vimos el video del señor que vino de EE.UU. y golpeó al guardia del edificio-, y ni hablar de quienes siguen creyendo que es solo una gripe común”.
Con respecto a la anécdota del domingo, el vecino comentó con humor que “hice todas las compras antes de que se asusten todos y se amontonen en los supermercados y mayoristas, pero una bombita de luz eligió un hermoso momento para quemarse en casa y me estaba por quedar sin fósforos, las dos cosas que fui a comprar al súper…”.
Por supuesto, no pudo evitar leer las repercusiones que tuvo la publicación de El Diario: “Leyendo los comentarios de Facebook de la nota, no vengo de ningún lado porque mi economía no me permitió viajar, pero tuve un problema en el 2018 y nadie me quería cuidar a las perras”.
Por eso, explicó: “Si llego a terminar en aislación en alguna clínica, nadie me las va a cuidar y no sé qué iba a poder hacer. Por eso elegí entre $2.600 del traje completo contra $10.000 o más de pensionados caninos”.