El coronavirus en Pilar

Diez historias del año 
que vivimos en pandemia

Primeros casos, momentos duros, recuperaciones “milagrosas". Nuevos hábitos, historias de vida aquí y allá. Los que se reinventan y las imágenes que nos deja este 2020.
viernes, 25 de diciembre de 2020 · 11:15

Inauguró la lista

El 20 de marzo, un puñado de días más tarde del primer anuncio del confinamiento obligatorio, una mujer de 39 años, vecina del country Pilará, se convirtió en el primer caso positivo de Covid-19 en el distrito. Había regresado a Pilar proveniente de Andorra y Madrid, haciendo al llegar a su casa el aislamiento domiciliario que se le pide a todo viajero desde el comienzo de la pandemia. Sin embargo, ya en su casa, comenzó con síntomas, por lo que se disparó el mecanismo de alerta a través de su sistema privado. Parte de su recuperación tuvo lugar en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires. Con el correr de los días, el reporte diario de cantidad de casos comenzó a ser habitual, atravesando picos, mesetas y descensos según el momento del año. Una lista que inauguró con aquel primer caso confirmado.

 

Imágenes del futuro

Cuando aún estábamos aprendiendo qué es el Covid-19, un joven vecino sorprendió a todos al hacer compras cubierto íntegramente por un overol propio de la industria química ¿Exageración total? ¿Una genialidad? Fue el 15 de marzo, horas antes de la primera batería de anuncios de Alberto Fernández. Aquel domingo, las imágenes se viralizaron de inmediato a través del Multimedio Pilar. La escena sorprendió a quienes se cruzaron con él o vieron las imágenes. Por la repercusión, el propio protagonista -que prefirió mantener el anonimato- se comunicó con El Diario explicando que sólo se trataba de una medida de prevención. Días más tarde, ya nadie se reía de este vecino que –previsor como pocos- supo de inmediato cómo iba a ser la cosa en 2020. 

 

Las dos caras

El 10 de abril se produjo el primer deceso de un habitante del distrito por Covid-19 o coronavirus. Se trató de Alberto Quispe, un vecino de Presidente Derqui de 67 años de edad, quien estuvo internado durante algunos días en el Hospital Juan C. Sanguinetti. Su esposa también debió ser internada en el mismo nosocomio, pero logró recuperarse. Comenzaba así un triste listado que ya lleva más de 300 nombres.

Por el contrario, la primera buena noticia fue el alta de Luisa Salvador, de 57 años y vecina del barrio El Escondrijo de la localidad de Villa Rosa. La mujer fue la primera paciente con Covid-19 dada de alta en el distrito, abandonando el Sanguinetti el 21 de abril, luego de 17 días de internación. Entre aplausos, Luisa fue despedida por los médicos, enfermeras y todo el personal del nosocomio municipal. Después se convirtió en donante de plasma.

 

Patronales en pantalla

El puntapié inicial fue en Zelaya, el 1º de mayo, y luego el resto de las localidades se fueron sumando a la movida: las Fiestas Patronales 2020 serán recordadas por haber tenido que recurrir a las nuevas tecnologías. El streaming suplió a los escenarios, los aplausos se transformaron en comentarios a través de las redes sociales. Luego de aquella iniciativa zelayense, organizada por los vecinos, el Municipio hizo lo propio con el resto de las celebraciones, incluyendo a la principal. Así, en octubre los festejos en la localidad cabecera se mudaron a las pantallas, con espectáculos en vivo transmitidos por Internet y el intento por emular de la mejor manera posible ese clima que se genera cada año en la celebración de la Virgen del Pilar.

 

Rezo por vos

Acostumbrado a asistir a sus pacientes y salvar vidas, Pablo Pratesi (director de terapia del Hospital Austral) debió estar del otro lado. El médico y su familia fueron víctimas del virus y tuvieron en vilo a buena parte de la comunidad. Quienes se contagiaron en primer término fueron sus padres: el hombre se recuperó, pero su madre falleció. El propio Pratesi debió recibir asistencia respiratoria durante dos semanas. Su hijo tuvo un cuadro más complicado (estuvo intubado, con respirador). Quienes también se contagiaron fueron su esposa y una de sus hijas mujeres, aunque por su estado –más benévolo- fueron alojadas en una sala común. De hecho, ellas fueron las primeras en volver a casa. A principios de octubre, ya todos pudieron reencontrarse. En un mensaje escrito en Facebook, Pratesi describió al Covid-19 como “traicionero”, ya que no respeta nada, es un enemigo invisible que va cambiando. Estamos en una guerra con muy pocas armas”.

 

Gracias a la vida

Uno de los momentos más conmovedores en Pilar llegó a mediados de junio, con el alta de una mujer de 97 años que estaba internada en el Hospital Sanguinetti desde el 26 de mayo. La paciente fue una vecina de La Lonja que vivía en el Hogar Santa Rita. Tras recibir su tratamiento en el hospital municipal, luego fue trasladada al Hospital Solidario Covid Austral, donde recibió el alta el domingo 14 de junio. Fue un capítulo más de una vida de novela: hace ya casi 80 años, junto a su marido debió escapar de su España natal, huyendo de los horrores del franquismo. A su vez, debió enfrentar la muerte de sus dos hijos y un nieto. Sin embargo, se convirtió en una persona activa y solidaria, siempre participando en diversas campañas.

 

Noticias desde Andorra

Por un accidente, Agustín Ávalos, debió cambiar sus planes. El vecino de Manzanares, de 27 años, viajó hace dos años a Andorra con la idea de trabajar un tiempo allí para juntar dinero y luego recorrer distintos puntos de Europa. Sin embargo, nada lo hacía suponer que, meses después, una pandemia alteraría sus posibilidades de seguir recorriendo el Viejo Continente… Pero el joven pilarense, que estudió para socorrista en la Escuela de Guardavidas de Pilar, decidió aportar lo suyo y se unió a la Cruz Roja de Andorra, en donde junto a otros muchos voluntarios realizó test serológicos que permitieron detectar si las personas habían estado o no en contacto con el virus.

 

Sueños olímpicos

Los Juegos Olímpicos de Tokio se pospusieron para 2021, postergando además la incertidumbre de los atletas que aún no tienen asegurado su boleto. Es el caso de dos pilarenses, la atleta Daiana Ocampo y el boxeador Yamil Peralta. Luego de varios meses de entrar entre las paredes de su casa, Daiana consiguió el deseado “permiso olímpico” para poder correr al aire libre y prepararse con miras a seguir sumando puntos para el ranking y clasificar a los Juegos. El esfuerzo está valiendo la pena e incluyó u hito histórico: su actuación en el Mundial de Medio Maratón, disputado en octubre en Polonia, donde consiguió la segunda marca histórica nacional. Por su parte, Yamil es uno de los máximos referentes del deporte local y busca su tercera cita olímpica consecutiva. Pero la pandemia golpeó fuerte y el deportista debió interrumpir su preparación, alternando con su trabajo en Transur SA, la empresa de recolección de residuos de Pilar. Recién a fines de octubre pudo volver a subirse a un ring, y desde ese entonces ha encadenado victorias que demuestran que la ilusión está intacta.

 

 

Nacimiento por videollamada

El país en cuarentena y las fronteras cerradas. En este contexto de pandemia y aislamiento Josefina Likerman (28), vecina de Fátima, debió dar a luz. Pero no solo el barbijo y los cuidados extremos hicieron que el momento, especial en sí, lo fuera aún más. Tuvo que hacerlo lejos de Carlos Quintana, el papá de su hijo con quien hasta enero de este año vivía en Cartagena, la colorida ciudad colombiana. El 17 de enero Josefina viajó a la Argentina con la idea de que su hijo primogénito, Felipe, naciera en el país. El papá del niño viajaría a comienzos de ese mes. Pero todo cambió. El vuelo de Carlos, programado para el 7 de abril, fue cancelado. Ya no podría viajar para ver nacer a su hijo. Finalmente, el 23 de abril, Josefina rompió bolsa. A la sala de parto la acompañó su mamá. A más de 7.700 kilómetros de distancia, el padre del niño también seguía el minuto a minuto a través de una  videollamada, dónde Charly, el flamante papá no paraba de enviarle palabras de aliento.

 

 

Centro de testeo

Luego de dos meses de preparación y acondicionamiento, a principios de junio abrió el Centro de Testeo de Covid-19 en el kilómetro 46 de Panamericana. En un contexto en el que el gobierno local lleva invertidos más de 1.300 millones de pesos para combatir la pandemia, el lugar resultó estratégico para lograr que los casos en Pilar estuvieran controlados. Con capacidad para realizar hasta 500 tests diarios, consta de seis módulos y en cada uno de ellos un médico y enfermero, para definir el triage a partir de preguntas sobre la condición de salud de la persona. Los pacientes son convocados con turno por el Municipio. Al principio funcionó a través de una selección entre los contactos de casos confirmados: familiares, vecinos, compañeros de trabajo. Más tarde se abrió a la demanda espontánea. En cualquiera de los casos se realiza sin bajarse del auto, por la seguridad de pacientes y personal. El sistema se probó en otros países, es único en la Argentina y dio sobradas muestras de su eficiencia.

 

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