De la charla en un semáforo a un proyecto solidario para la búsqueda laboral

Camino a su trabajo, Agustín Pozzoli conversaba todos los días con Gabriel, un limpiavidrios. Le armó su CV y lo ayudó a conseguir su primer empleo en blanco. Así decidió crear “Una mano distinta”, para colaborar con más personas.
viernes, 30 de octubre de 2020 · 12:56

Por Rocío Morabito

“Una mano distinta” es una iniciativa que empezó con un saludo entre dos personas en el cruce de la autopista Panamericana y la ruta 197: Agustín Pozzoli, un joven pilarense, charlaba todas las mañanas en el camino a su trabajo con Gabriel  Rivero, limpiavidrios que trabajaba en ese semáforo. Ambos tienen 25 años, y simplemente pidiéndole su currículum y subiéndolo a Linkedin, Agustín logró acercar a Gabriel a su primer trabajo en blanco.

Así, nació un voluntariado que hoy brinda ayuda a personas con un nivel de experiencia básica que necesitan conseguir empleo.

“A Gabi lo conocí porque laburaba en ese momento en mi ruta al trabajo, yo todos los días voy por Panamericana y bajo en la 197”, comentó Agustín. Su buena relación empezó entre charlas de amor por el fútbol, aunque son hinchas de equipos contrarios. Gabriel trabajaba de limpiavidrios y fletero, y después de verse tantos días seguidos, le pidió ayuda para armar su primer CV (algo que nunca había hecho antes) y crear una nota de presentación.

Con el currículum terminado y en mano, Agustín -siempre con ganas de ayudar y sabiendo que no cuesta mucho- lo subió a la plataforma Linkedin, contando la historia y recordando cómo había conocido a Gabriel y qué era lo que el joven necesitaba.

La repercusión que tuvo fue muy superior a la esperada: “Yo quería que la gente lo lea, y se empezó a compartir y compartir… Hoy en día la publicación tiene 300 mil visitas, más de 5.000 reacciones, y un montón de comentarios”, detalló Agustín. El principal objetivo “era que la gente lo viera y diga ‘es verdad, no es tan difícil, se puede mirar un poquito al lado’, y se logró”.

Este movimiento sirvió para que empiecen a surgir ofertas para diferentes trabajos. A Agustín le llegaban propuestas para Gabriel, y lo asesoraba para prepararse, porque no se trataba solamente de charlar del horario y lugar, sino también de ayudarlo de manera integral para sus primeras entrevistas.

Después de dos semanas de haberse publicado el aviso en Linkedin, tuvo una oportunidad en la empresa de seguridad Arsec, y consiguió su primer trabajo. En el momento que Gabriel supo esta noticia, llamó a Agustín para agradecerle por toda la ayuda. “Él me dijo ‘me cambiaste la vida’, yo le di una mano que le podía dar, no me costó mucho y le dije ‘el día de mañana vos lo vas a hacer para otra persona también’”, reveló el pilarense.

Pero la relación fue más allá: la idea de Agustín no fue solamente ayudarlo a conseguir trabajo, sino acompañarlo en esta nueva etapa, enseñándole a hacer los trámites necesarios, saber cómo administrar su sueldo, entre otras cosas. Además, se sumó otra joven para enseñarle inglés, así podía incluirlo en su currículum, como también a crear su propio email.

Mano
Esta conexión entre Agustín y Gabriel fue lo que despertó una iniciativa. Agustín junto a dos amigas, María Guerineau y Maia Tezanos Pintos, crearon “Una mano distinta”.

Es un voluntariado para  ayudar a personas que necesitan conseguir trabajo con un nivel de experiencia básica. Ya se sumaron 25 amigos para que sean voluntarios, para poder empezar a abrir el abanico y conectar a muchas más personas con un trabajo digno.

Tienen su cuenta de Instagram @unamanodistinta, donde reciben currículums de gente que necesita trabajo, para luego empezar a buscar empleo y conectarse. La idea es unir voluntarios que tengan las herramientas para ayudar a alguien que lo necesita. Como expresó Agustín, “hay mucha gente dispuesta a ayudar, solo hay que romper con la barrera de no saber por dónde empezar”.

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