El domingo trepó a $80

Jubilados denuncian maltrato en el peaje Larena

Es un matrimonio que tiene pase con descuento. Pero el dispositivo no funcionó y ambos terminaron siendo hostigados por personal de las cabinas y gendarmes.

Por Redacción Pilar a Diario 6 de marzo de 2019 - 00:00

Más allá de haberse convertido en el más caro de la región -desde este domingo cuesta $80 la tarifa para automóviles-, el peaje Larena (en la todavía inconclusa autopista Pilar-Pergamino) es tristemente célebre por su historial de malos tratos hacia los usuarios.
El último hecho ocurrió en la noche del sábado, en vísperas del nuevo aumento, cuando un matrimonio de jubilados fue hostigado por personal de las cabinas y efectivos de Gendarmería al no funcionarles el dispositivo del telepase.
Juan Matrero y su esposa Angélica viven en Parque Exaltación, barrio cercano al peaje Larena, por lo que podrían estar en situación de “no pagantes” y exigir que les levanten las barreras. Sin embargo, eligieron adherirse al sistema de pase con descuento para habitantes de la zona.
“Siempre fuimos muy correctos con el tema del peaje, aunque al principio luchábamos con los demás vecinos”, expresó Angélica, recordando que decidió correrse de la escena tras una recordada represión de Gendarmería, hace ya unos años.
El sábado, cerca de las 22.45, ambos volvían desde Pilar a bordo de su VW Voyage, cuando al llegar a la barrera, ésta no se levantó ya que no funcionó correctamente el dispositivo del telepase. “Hace unos meses que los lectores dejaron de leer el pase, fui al banco pero me dijeron que es un problema de las cabinas. Mientras tanto, no nos dieron una solución”, indicó la mujer. A partir de ese momento, se desató la situación denunciada por los jubilados: “La mujer que estaba en la cabina nos trató muy mal, nos quería obligar a pagar toda la tarifa (todavía era de $65) y nosotros nos negamos, porque ya tenemos el pase”.

Mal trago
De acuerdo a los dichos de Angélica, “la empleada nos gritaba y llamó a tres gendarmes, que nos rodearon el auto. A mí me hicieron quedar sentada y lo obligaron a bajar a mi marido, que tiene 77 años y dificultades para caminar”.
El hombre fue llevado por los uniformados hasta las oficinas que la concesionaria Corredor Central tiene a metros de las cabinas. “Yo les gritaba que no lo hicieran subir escaleras, porque tiene un marcapasos, pero no me hicieron caso y tuvo que subir y bajar varios pisos”, agregó la mujer.
Una vez en las oficinas, Matrero debió firmar un acta de infracción, para luego ser “liberado” por los gendarmes. Según sus dichos, una vez de regreso al auto los hombres de verde le pidieron disculpas “porque ya están cansados de tener que hacer estas cosas en el peaje”.
“El valor del peaje es una estafa y todavía no hay colectoras –completó Angélica-, pero lo peor está en el maltrato. No había necesidad, lo hacen para intimidar”. 


“Tres gendarmes nos rodearon el auto y lo obligaron a bajar a mi marido, que tiene 77 años y dificultades para caminar”. ANGÉLICA. 

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