Más allá de haberse convertido en el más caro de la región -desde este domingo cuesta $80 la tarifa para automóviles-, el peaje Larena (en la todavía inconclusa autopista Pilar-Pergamino) es tristemente célebre por su historial de malos tratos hacia los usuarios.
El último hecho ocurrió en la noche del sábado, en vísperas del nuevo aumento, cuando un matrimonio de jubilados fue hostigado por personal de las cabinas y efectivos de Gendarmería al no funcionarles el dispositivo del telepase.
Juan Matrero y su esposa Angélica viven en Parque Exaltación, barrio cercano al peaje Larena, por lo que podrían estar en situación de “no pagantes” y exigir que les levanten las barreras. Sin embargo, eligieron adherirse al sistema de pase con descuento para habitantes de la zona.
“Siempre fuimos muy correctos con el tema del peaje, aunque al principio luchábamos con los demás vecinos”, expresó Angélica, recordando que decidió correrse de la escena tras una recordada represión de Gendarmería, hace ya unos años.
El sábado, cerca de las 22.45, ambos volvían desde Pilar a bordo de su VW Voyage, cuando al llegar a la barrera, ésta no se levantó ya que no funcionó correctamente el dispositivo del telepase. “Hace unos meses que los lectores dejaron de leer el pase, fui al banco pero me dijeron que es un problema de las cabinas. Mientras tanto, no nos dieron una solución”, indicó la mujer. A partir de ese momento, se desató la situación denunciada por los jubilados: “La mujer que estaba en la cabina nos trató muy mal, nos quería obligar a pagar toda la tarifa (todavía era de $65) y nosotros nos negamos, porque ya tenemos el pase”.




