Por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com
Pilarenses que le hacen frente a la pobreza, codo a codo con “los nadies”
Esta semana, el Indec difundió las cifras de la pobreza en Argentina correspondientes al segundo semestre de 2018, y los números fueron lapidarios: el 32% de los habitantes del país son pobres, y el 6,7% está en la indigencia.
Pero los números fríos no hablan de historias, de situaciones, de personas que cada día deben afrontar una realidad acuciante. Mientras se esperan las estadísticas correspondientes a Pilar (serán solicitadas por el Municipio al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación), El Diario dialogó con referentes sociales que están cara a cara con la peor versión de la pobreza, tendiéndole una mano a “los nadies”, como los bautizara Eduardo Galeano.
Nueva esperanza
Este viernes se inauguró en el barrio Nuestra Señora del Pilar una sede de la Fundación Por Igualdad, Bienestar, Educación y Salud (PIBES), ONG que ya tiene raíces en Del Viso, Presidente Derqui, Lagomarsino y Villa Rosa, brindando asistencia y capacitación a más de 1.500 chicos del distrito.
El flamante espacio dictará diversos talleres (como pedicuría, herrería o cocina), brindará asistencia social y será un lugar en el que los chicos de la zona puedan jugar, por más sencillo que parezca esto último. Su creador y presidente, Esteban Charpentier, aseguró que “muchos chicos me decían que era la primera vez que iba a una plaza…”.
Con el apoyo de vecinos, trabajadoras sociales y referentes como Graciela Labale, el lugar “es para los vecinos, que deben asimilar que tienen que cuidarlo y protegerlo. En este contexto, en el que no hay una buena, les cuesta comprender que esto llegue sin tener que dar algo a cambio, como un voto”, agregó Charpentier.
Conocedor de los barrios más profundos, el hombre pinta un panorama preocupante, indicando por ejemplo que “en Derqui hay nenes de 5 o 6 años que ya son reclutados como soldaditos. Ellos no son conscientes de los que les mandan a hacer, es desesperante”.
Además, comenta que “los asentamientos ya no están solo en los alrededores de los countries, se fueron extendiendo. La mayoría está sin trabajo o hace changas, todo absolutamente informal”.
PIBES comenzó su accionar en Cañuelas. Según Charpentier, allí “el crecimiento de la pobreza fue menor que en Pilar, donde se nota más el deterioro”.
Palabras que duelen
“Hay gente que pareciera que vive en otra realidad. No está todo bien, está todo mal”, sentencia Ana Bueno, creadora del merendero “Chicos felices”, del barrio Sans Soucí de Presidente Derqui. El lugar nació casi por casualidad, cuando los hijos de Ana invitaban a amiguitos a merendar porque ellos no podían hacerlo. El número fue aumentando y hoy están registrados 150 chicos, número que fluctúa según el día.
La realidad hizo que la merienda fuera insuficiente, sumando comidas y actividades, como talleres. “Hoy tenemos que aumentar las raciones, es impresionante. Los chicos piden y es angustiante no poder darles más”, expresa Ana.
Cada día, la garganta de quienes allí trabajan se llena de nudos cuando los nenes de 4 o 5 años “nos preguntan si pueden llevar algo para su mamá o su papá, que sólo toman mate”, dice Ana, afirmando que “es durísimo escucharlo de boca de ellos, contándonos que fueron a CABA a cartonear o que su familia cambia ropa por alimentos”.
Incansable, forma parte de una nueva entidad, la ONG Mujeres (funciona en Rivadavia y Fulco, Derqui) y participa de una movida para que 950 chicos de 14 merenderos no se queden sin su huevo de Pascua. Su marido está sin trabajo y maneja un UBER “para el menudeo diario”. En este contexto, Ana asegura: “Ayudo porque me hace bien”.
En el margen
El año pasado, la labor de Fernanda Ludueña tomó repercusión en medios nacionales por una curiosidad: utilizar un lavarropas como si fuera un horno a leña. Sin embargo, su trabajo incluye mucho más que eso, poniendo el hombro en Derqui desde hace una década.
“Son cosas que una va naturalizando y no se da cuenta, pero mis hijas me hicieron notar que ya no vienen a comer los chicos solos, también sus papás y abuelos”, señala.
La Seño Fer, como le dicen los chicos, no recibe ayuda estatal y su merendero se nutre de donaciones de vecinos comunes, a los que también les cuesta cada vez más aportar lo suyo. Sobre sus pequeños huéspedes, señala que muchos “no tienen vacantes en la escuela, están indocumentados, el gobierno los oprime y la policía los reprime”.
Al igual que el resto, ella también escucha historias terribles, como “una nena que se desmayó de hambre en la escuela. Me lo contó mi nieto de 8 años”. Fernanda no duda en que “todo se ha complicado. Por ahora, la solución es la autogestión y organizarse, sin esperar algo del Estado. Lo llevamos adelante con mi familia y vecinos comunes. Quisiera hacer más, pero a veces no se puede”.
“En Derqui hay nenes de 5 o 6 años que ya son reclutados como soldaditos para vender droga. Es desesperante”. ESTEBAN CHARPENTIER.
“Los chicos nos preguntan si pueden llevar algo para su mamá o su papá, que sólo toman mate”. ANA BUENO.
“Una nena se desmayó de hambre en la escuela. Me lo contó mi nieto de 8 años”. FERNANDA LUDUEÑA.