Dos chicos de 6 y 7 años sufrieron heridas ayer por la tarde, cuando parte del techo del salón de 1º grado se vino abajo en plena clase.
En ambos casos, las heridas fueron leves. Uno sufrió un corte en el cuero cabelludo y quedó en observación en el Hospital Federico Falcón, mientras que su compañero fue dado de alta pronto, con un golpe en el pie.
La rápida reacción de Samanta, la maestra, fue clave para evitar una situación más grave. Tras oír un ruido que describió como “una explosión”, vio que la pared se rajaba y corrió a sacar a los chicos. Todo ocurrió en cuestión de segundos, justo cuando los pedazos de mampostería y ladrillos comenzaban a llover dentro del aula. Aunque salvó la vida de los chiquitos, no pudo impedir que un cascote golpeara la cabeza a Francisco y en la pierna a Valentín.
La alarma se propagó rápido entre la comunidad educativa de la escuela, que comparte su edificio con la Secundaria 33. Rápidamente, los padres retiraron al resto de los alumnos, mientras las autoridades decidían suspender las clases hasta que se realicen las reparaciones y se haga una inspección general de todo el edificio.
El presidente del Consejo Escolar, Pablo Donoso, informó lo ocurrido a través de un comunicado oficial.
Por su parte, en dialogo con El Diario, el tesorero y titular de la comisión de Infraestructura, Pablo Guzmán, remarcó que hoy llegará un “ingeniero estructuralista” desde la Dirección de Infraestructura bonaerense para hacer el control de daños.
Ayer tras lo ocurrido, se multiplicaron las críticas en las redes sociales tanto para Donoso como para el intendente Nicolás Ducoté, quienes en conferencia de prensa, el 26 de febrero pasado, habían anunciado que “todas las escuelas están en condiciones de iniciar las clases”.




