Una familia del barrio San Antonio, de Villa Rosa, pide ayuda desesperadamente y asegura estar viviendo en el “olvido absoluto de las autoridades”.
Una familia del barrio San Antonio, de Villa Rosa, pide ayuda desesperadamente y asegura estar viviendo en el “olvido absoluto de las autoridades”.
Su casa se encuentra ubicada en el final de la calle Roberto Koch, entre W. Pauli y Frank, donde parece que el distrito se acabara, a pesar de ser pública la calle solo está abierta hasta la puerta de la vivienda y luego es un paredón de pastizales.
“Nos inundamos cuando llueve y cuando los vecinos que tienen piletas grandes las desagotan, estamos en un pozo”, explicó una de las habitantes de la casa, Florencia Zaness, quien aseguró que el agua "hasta ya quedó como un tema menor" y explicó que hay otras razones por las que se encuentra muy preocupada: “estamos invadidos por mosquitos y ratas”.
La mujer mostró a El Diario las ratas que aparecieron en su casa, de tamaño mediano pero de cola muy larga: “las que en todos los programas de prevención aseguran que son las que contagian hantavirus” remarcó.
Al mismo tiempo, mostró cómo están infectadas las piernas de los chicos, a pesar de todos los cuidados, debido a la picadura de mosquitos: “no son mosquitos, son pterodáctilos”, enfatizó.
Según la mujer, con su familia viven allí desde hace 30 años, y cuando llegaron a la localidad eso era un descampado, pero con el tiempo comenzó a poblarse y se convirtió en zona de casaquintas. “Todos empezaron a construir sus casas levantando los terrenos y nosotros terminamos en un pozo, teníamos zanjeo, pero solo los mantenemos nosotros y en el resto del barrio es inexistente”, explicó.
Peligro
Para los vecinos no solo es peligroso para ellos el abandono contra el que luchan para poder vivir tranquilos, ya que señalan que la invasión de mosquitos y ratas que ellos están sufriendo se expande.
“La verdad es que ya no sabemos a quién acudir, vinieron concejales oficialistas y opositores, municipales y los que se candidatean, pero todos vienen nos prometen, nos endulzan la oreja y después se olvidan y no aparecen nunca más”, enfatizó Zaness, que agregó: “nunca nadie nos dio una mano”.
Al mismo tiempo, la mujer aseguró que gracias a Kelly Núñez, una vecina que pertenece a la Mesa de Mujeres de Pilar, su problemática se hizo más visible y espera que alguien se acuerde de ella y su familia.
