Entrevista

“En crisis socioeconómicas la gente se acerca más a la Iglesia”

El padre Sayu, popular por sus misas de sanación, dejó el distrito para instalarse en España. Sus encuentros reunían a unas 500 personas. Volverá a Pilar, “si Dios quiere”.
domingo, 17 de febrero de 2019 · 00:00


Por Celeste Lafourcade


Fue una persona con el don de la videncia, “nada que ver con un adivino”, aclara, la que le anticipó que en su próximo destino como sacerdote, Dios estaba preparando para él una gran misión. Con ese impulso llegó el padre Sayu George a Pilar hace siete años, y en sintonía con dicha profecía, logró hacer de sus misas de sanación un fenómeno que crece cada año. 
El último miércoles, el cura de 51 años oriundo de la India, partió a Madrid por un año para finalizar un doctorado vinculado con el cambio climático, aunque –promete- tiene pasaje de regreso. Antes, recibió a El Diario en su despacho del Instituto Verbo Divino, el mismo que ahora ocupa su compatriota, el padre Thani, quien le dará continuidad a las misas carismáticas y a la imposición de manos una vez por mes en el gimnasio del colegio.
Unas 500 personas, número que se duplicó en los últimos encuentros, son las que buscan en él una herramienta para sanar sus problemas físicos y espirituales. “Hay casos de gente que se ha curado o ha mejorado de enfermedades graves, también parejas que lograron embarazos después de mucho tiempo”, afirma el padre, y añade enseguida que “no depende de nosotros (los sacerdotes). Dios usa nuestra mano para bendecir”.

-¿Cómo viven su fe los pilarenses?
- En alguna parte son tradicionales, en la devoción. Yo veo gente bastante pacífica, de buena solidaridad y colaboración. Si bien está creciendo veo rasgos bastante típicos del pueblo. 
-En tiempos de crisis sociales y económicas  ¿La gente se vuelca más a la Iglesia o se aleja?
- Yo creo que asiste más porque es un amparo frente a las dificultades. Yo tengo la experiencia del tiempo de De la Rúa… en crisis socioeconómicas la gente se acerca más, incluso gente económicamente bien preguntando de qué manera pueden hacer algo. Y en crisis personales también mucha gente acude a la fe. 

-La fe es un don pero ¿puede cultivarse?
- Sí, se cultiva. Jesús dejó el Padre Nuestro que en una parte dice: Danos hoy el pan de cada día. Es como cualquier deportista, tiene un don pero tiene que practicarlo. 

-¿Cómo se hace para volver a creer cuando se perdió la fe?
- Mi experiencia personal es que muchos acuden acá cuando reciben un golpe duro. Retiros, jornadas de reflexión y cierto tipo de charlas son maneras de lograr que la gente recupere la fe. 

Bendecido
Licenciado en lengua y literatura inglesa, incluso antes de descubrir su vocación sacerdotal, Sayu se sentía impactado por los testimonios de quienes –en las misas de su pueblo- aseguraban, por ejemplo, haber abandonado la bebida gracias a la Palabra de Dios.
Ya en Argentina, fueron los fieles que acudían a sus misas en Adrogué, los primeros en darle indicios de que algo especial sucedía en esos encuentros. La visión de quien le aseguró que una misión mayor lo esperaba en Pilar, terminó de confirmarle el camino: “llegué acá con más convicción, cada vez empezó a venir más gente y lo tomé como un signo de Dios”. 

-¿Como se explica que algunos sacerdotes se los considere sanadores? 
- Los sacerdotes marianos, los que rezan el rosario todos los días y misterios, reciben mayor gracia de Dios para realizar sanación y curación en nombre de Jesús y allí yace el secreto. Es como cualquier otra profesión, si una persona que toman en una empresa es responsable, tiene compromiso, les van dando un cargo superior. De la misma manera, Dios a todos los sacerdotes nos da el poder de bendecir. Al que está fiel al Señor, entonces le va aumentando la gracia. Soy un colaborador y ya que me hice responsable de lo que él me dio, él me da más y más. 

Doctorado 
Columnista de El Diario, Sayu supo que los medios y las nuevas tecnologías podían ser sus aliados para ampliar el alcance del Evangelio. “La tecnología es una buena herramienta –garantiza- tengo grupos de whatsapp donde envío audios con reflexiones”.
En España lo espera un año de investigación que le otorgará el doctorado sobre el cambio climático con el que espera poder dar clases en universidades. 

-¿Cómo vuelca esos conocimientos en su pastoral diaria?
- Concientizando, hablándole a la gente. La naturaleza es obra de Dios. Muchos problemas que están sucediendo hoy en día son consecuencias de nuestras acciones. Yo estoy haciendo un comentario, una reelaboración de lo que el Papa escribió en su encíclica Laudato Sí, donde habla del cuidado de la “Casa común”. 

-¿Qué se lleva de su paso por Pilar?
- Muy buena gente, Pilar me hizo crecer, me hizo un poco popular por los medios y estoy muy agradecido, me llevo una experiencia muy positiva.

Y vuelve…
- Si Dios quiere sí (risas). Muchos ya empezaron a rezar para que vuelva. 

 

 

UNA MIRADA
Los jóvenes, la Iglesia y los cuestionamientos

Por su trabajo en el Verbo Divino, Sayu está en contacto diario con jóvenes y en este sentido, asegura que es el camino de la solidaridad la mejor vía para acercarlos a la fe. “A los chicos les gusta ser solidarios. Les damos protagonismo, cuando son protagonismo colaboran más”, afirma el sacerdote mientras recuerda el gran trabajo de los alumnos en cada misión y colecta solidaria en la que se los involucra.
-En este contexto donde muchas cosas establecidas se están cuestionando, sobre todo por los más jóvenes, la Iglesia entra dentro de esos cuestionamientos…
- Sí, entramos y les mostramos las dos caras de la misma moneda. Para que no se queden solamente con una idea. Por ejemplo con el tema de la opción por la vida, nosotros les mostramos qué es lo que significaba la ley (del aborto). Así ellos tienen una visión completa. Invitamos expertos para ayudar a concientizar bien a los jóvenes, para que sepan y tomen una decisión madura. 


El sucesor 
Thani es el nombre del sacerdote indio que ocupa ahora el cargo de Sayu tanto en el colegio como en las misas de sanación. Es licenciado en Filosofía y al igual que su antecesor, realiza imposición de manos.  
 

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