El nuevo tarifazo a los servicios de electricidad y gas no dejan de sorprender. Incluso con casos extremos. En medio de los reclamos por facturas impagables que superan los $21.000 pesos apareció un caso para el libro Guinness: $106.841.96.
No es una fábrica, ni un frigorífico o una heladería industrial, sino apenas una casa común del barrio Agustoni, en la que viven 4 personas y que no utilizan más que el termotanque, una estufa, el televisor y las lamparitas.
“Me lo tomo con humor porque hasta me parece irreal”, expresó a El Diario la titular de la factura, Wilma Ayala, que contó toda la travesía que realizó con reclamos tras el incendio de su medidor y que terminó con la factura increíble.
“Estoy esperando que vengan a revisar y solucionarme el problema, que fue lo que me prometieron, pero por el contrario, vinieron y me cortaron el servicio”, contó Wilma.
Todo comenzó en noviembre del año pasado, cuando por razones que nunca conoció, el medidor de su casa se derritió: “Tengo todos los números de los reclamos que hice y nunca vinieron”, contó la vecina y agregó: “Mi vecina me dio luz y compartimos el gasto. En uno de los tantos reclamos que hice, les dije que tuve que hacer eso y me dijeron que era ilegal, pero así y todo nunca se acercaron”.
Wilma faltó una vez más a trabajar y volvió a Edenor a reclamar que fueran a solucionar el problema, pero le dijeron que debía abonar una deuda de $2.800: “Lo pagué y ahí el hombre que me atendió me dijo que por el tiempo que estuve sin medidor me iban a cobrar un estimativo de consumo y me advirtió ‘andá preparando algo de plata’”. La mujer respondió que “no podía pagar algo que no había consumido y que ellos fueron los que no me reestablecieron el servicio, ni cambiaron el medidor”.
La frentista explicó que luego de aquel episodio, llegaron a su casa para cambiar el medidor y a las pocas semanas le llegó una factura con $3.500 de consumo, por los cuales también hizo el reclamo.



