Un niño bien que salía a matar

El Ángel de la Muerte sobrevoló Pilar

Este jueves se estrena “El Ángel”, película sobre Carlos Eduardo Robledo Puch. Frío asesino de serenos, también ejecutó a dos mujeres en el distrito.
domingo, 5 de agosto de 2018 · 00:00


por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com

Este jueves, en salas de todo el país se estrenará “El Ángel”, película biográfica sobre Carlos Eduardo Robledo Puch, quien a principios de los ’70 conmocionó a la opinión pública por ser el autor de una docena de crímenes, a pesar de ser apenas un adolescente.
Como ocurrió en su momento con “El clan” (y la televisiva “Historia de un clan”), que devolvió a las primeras planas a Arquímedes Puccio y su banda, “El Ángel” promete revivir una de las páginas más recordadas de la crónica policial argentina.
Marcado como un frío asesino de serenos, Robledo Puch –la persona que más tiempo lleva presa en el país- también fue el autor de dos femicidios, ambos cometidos en Pilar.

Brutal
Virginia Rodríguez era una prostituta de 16 años que trabajaba en la zona de Constitución, el barrio en el que vivía Robledo Puch luego de haber abandonado la casa de sus padres, en Olivos.
La noche del 13 de junio del ‘71, Carlos estaba comiendo en una pizzería cuando su compañero de andanzas Jorge Antonio Ibáñez pasó a buscarlo a bordo de un Dodge Polara.
Apenas comenzado el viaje encontraron a Virginia en una esquina, y sin dudarlo, la obligaron a subir. Tomaron la Panamericana con rumbo al norte y se detuvieron en Pilar, a la altura del kilómetro 57: con el Dodge estacionado a la vera del camino –cabe aclarar que la ruta, en esas épocas, era un paraje despoblado muy diferente al actual-, Ibáñez violó a la joven, mientras Robledo esperaba debajo del vehículo, aguardando su momento de actuar.
Cuando bajó del auto, Virginia recibió la orden de irse, por lo que con paso apurado comenzó a caminar en sentido contrario a la autopista. No sabía que Robledo la seguía a unos metros de distancia: le disparó cinco veces por la espalda, para luego sacarle unos pocos pesos de su cartera.

Reincidentes
Apenas 11 días después, el 24 de junio, la pareja volvió a matar, a bordo de otro Dodge. La víctima fue Ana María Di Nardo, una modelo de 23 años que fue abordada cuando salía de la discoteca Katoa, de Olivos.
El recorrido fue similar al anterior: Panamericana hacia Pilar, casi al mismo lugar en el que mataron a Virginia Rodríguez. Pero la situación fue distinta, ya que Di Nardo sabía artes marciales y se defendió hasta donde pudo. Luego de un largo forcejeo, el delincuente le ordenó que se fuera, pero sólo para darle paso a Robledo, quien volvió a atacar por la espalda, esta vez con siete disparos.
El Ángel de la Muerte había sobrevolado Pilar otra vez.

Desenlace
A principios de agosto, Ibáñez murió luego un choque (en circunstancias poco claras), mientras viajaba en auto junto a Robledo Puch, que alcanzó a arrojarse a tiempo del vehículo. Esa fatalidad no lo detuvo, sino que rápidamente eligió a su nuevo compañero de andanzas: Héctor Somoza.
Entre los dos siguió el periplo de asaltos y asesinatos a serenos, hasta que llegó el golpe final: el 3 de febrero de 1972, luego de robar en una ferretería -y asesinar al encargado-, un gesto de Somoza a espaldas de Carlos hizo que éste se sobresaltara y le disparase. Minutos después, le desfiguró la cara y las manos con un soplete. Pero cometió un error de principiante, olvidando quitarle del bolsillo la cédula de identidad.
En sólo cuestión de horas, la policía llegó hasta el chalet de Olivos, del que salió esposado un joven con cara de nene y mirada gélida, con remera a rayas y rulos que caían sobre su frente. 


El dato
Los hechos ocurrieron en junio de 1971, ambos a la vera de la Panamericana.


19 
años tenía Carlos Robledo Puch cuando fue detenido por la policía. Todavía está preso.

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